“CUANDO VEAMOS A LAS PERSONAS MIGRANTES, VEAMOS SERES HUMANOS, NO DELINCUENTES”

La pobreza, cambios políticos, fenómenos climáticos o condiciones sociales adversas son algunos de los factores que obligan a muchas personas a dejar sus países de origen y, en numerosas ocasiones, caer en las manos de delincuentes que se dedican al tráfico ilícito de migrantes.

La fiscala adjunta contra la Trata de personas y el tráfico ilícito de migrantes, Eugenia Salazar Elizondo, analizó en el programa FrecuenciaMP cómo se manifiesta este fenómeno en Costa Rica y llamó a verlo no solo desde la óptica de análisis criminal sino con una mirada humana, de empatía.

“Cuando veamos a estas personas migrantes, veamos seres humanos y no delincuentes; no pensemos que todas las personas que atraviesan nuestro país y van a seguir caminando por aquí han cometido algún delito, más bien, revisemos un poco las condiciones y situaciones que han tenido que enfrentar para llegar a Costa Rica”, reflexionó la experta.

Punto de paso. Salazar reveló que, por su ubicación geográfica, en la mayoría de los casos el país es un punto de paso y no un destino para estos flujos migratorios; no obstante, sí se han instalado en territorio costarricense grupos delictivos que se dedican a actividades ilícitas de tráfico de estas personas, los llamados “coyotes”.

“Estas personas han pasado Ecuador, Brasil, Colombia y Panamá y cuando ingresan a nuestro territorio ya tienen un contacto previo establecido con los coyotes, quienes les cobran determinadas sumas de dinero por trasladarlas en territorio nacional hasta el norte, con el fin de que pasen a Nicaragua y de ahí a los otros países de la región, para llegar a su fin último que es Estados Unidos”, explicó.

La Fiscala adjunta agregó que, como punto en medio de esa ruta hacia Norteamérica, en el país “se presenta una delincuencia que es de orden transnacional, criminalidad organizada internacional, porque cuando las personas llegan hasta acá es porque existe toda una estructura o red en los otros países que ha permitido que las personas se movilicen de nación en nación y crucen fronteras”.

Óptica penal. En medio de esa dinámica, la especialista subrayó que, desde la óptica del delito, “se establece que no se debe perseguir penalmente a las personas migrantes, si estas se encuentran en condición irregular y cometen alguna falta, será de orden administrativo y corresponde a la Dirección General de Migración y Extranjería proceder”.

Por ello, Salazar llamó a denunciar la actividad de los delincuentes que se dedican al tráfico ilícito de migrantes, quienes, apuntó, siempre actuarán buscando horas y lugares en los que no existan controles de las autoridades migratorias y policiales.

Las denuncias se pueden hacer llamando a la línea de emergencias 9-1-1, ante la Fuerza Pública, la delegación del OIJ más cercana o ante cualquier Fiscalía del país.

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