CON TECNOLOGÍA, BUSCAN MEJORAR PRODUCTIVIDAD DE AGRICULTORES

Lorena Suárez, productora de Sarapiquí recibe el reconocimiento de Bandera Azul, de manos de Sonia Calvo, directora de la Agencia y Ronny Vargas.

Con solo 3 funcionarios, la Agencia del Ministerio de Agricultura en Sarapiquí, atiende una extensión de 2.140 kilómetros, llega hasta la línea fronteriza con Nicaragua, pero las distancias no son obstáculo para promover un cambio de mentalidad en los productores, y lograr así mejorar su calidad de vida.

Sonia Calvo, directora de la Agencia, detalló que han desarrollado varios programas en alianza con el Centro Agrícola Cantonal para el Progreso de Sarapiquí, CAPROSA, que les permiten controlar la producción y evitar que haya exceso de producción en diferentes momentos que afecta a los agricultores, también crearon un centro de elaboración de bioinsumos para promover la producción orgánica, que no solo ayuda al ambiente, sino baja los costos de producción.

Además, trabajan con las comunidades el concepto japones Kaizen, este sistema se refiere a un sistema de mejora continua en el que las pequeñas, pero constantes mejoras, acumulan tras de sí grandes beneficios a largo plazo, se enfoca en los grandes beneficios que tienen las pequeñas acciones a largo plazo.

¿En qué consiste este sistema Kaizen y cómo lo aplican?

Es un concepto japonés de mejoramiento de vida, para que las personas aprendan que pueden ser autosuficientes y no esperar que el Estado se encargue de resolver todas sus necesidades, sino que aprenden a ser autosuficientes mentalmente y de allí aprenden a gestionar para lograr su autosuficiencia económica. Estamos trabajando con las comunidades de Cerro Negro y Arbolito.

En Arbolito, por ejemplo, lo implementamos el año anterior, y ya este año, se organizaron para en conjunto limpiar los invernaderos de todos los productores y así volver a sembrar, es una forma de integrar el trabajo en conjunto para obtener mejores resultados.

 

¿Están generando un cambio también para producir de manera más sostenible?

Sí hemos promovido la producción orgánica, y el otro año se certificarán los primeros nueve productores que cultivan yuca, plátano, tiquisque, malanga, hortalizas, chile dulce, culantro, repollo, y cocona, pero también buscamos que productores tradicionales utilicen bioinsumos, que son amigables con el ambiente y les generan ahorro en los costos de producción.

Trabajamos con cuatro organizaciones con planes de trabajo y diagnóstico para que ellos puedan apoyar a sus productores de forma directa, atendemos también a la Cámara de Ganaderos de Sarapiquí, para el próximo año entra el CATSA también.

Tenemos proyectos vinculantes con organizaciones, como Costa Rica por Siempre que son canje de deuda con Estados Unidos, en ASOPO que son productores de Llanuras del Gaspar que se dedican a ganadería. Nosotros preparamos perfiles para que el Centro Agrícola Cantonal presenten proyectos y así se beneficien los productores. Por medio del canje de deuda le giran los fondos al Centro Agrícola para trabajar con los productores en proyectos como ganadería regenerativa que busca reducir el carbono en las fincas, como parte de las acciones para combatir el cambio climático. al final, apoyamos con siembra de árboles, cercas eléctricas, mejorar la producción por animal, aumentar repastos porque así el productor mejora económicamente y también mejora la parte ambiental.

Aunado a ello, en los suelos inundables promovemos la crianza de búfalos, que son especies que se adaptan perfectamente a estas áreas y además, generan poco impacto en el ambiente.

Esta es la biofábrica que el MAG desarrolló con el Centro Agrícola Cantonal para el Progreso de Sarapiquí, CAPROSA para impulsar el uso de insumos orgánicos.

¿En qué consiste la biofábrica que es única desarrollada por un Centro Agrícola Cantonal?

La biofábrica inició antes de la crisis de los contenedores y por eso los productores no se vieron afectados cuándo se dispararon los precios de los fertilizantes, se desarrolló en alianza con CAPROSA, se preparan insumos sólidos y líquidos, violes ricos en calcio, magnesio potasio y fósforo y esto permite crear fertilizantes orgánicos para los productores que están bajando químicos en su finca y permite contribuir a bajar los costos de los insumos. Recientemente nos permitió hacerle frente a una plaga de gusano que en una noche habría acabado con una plantación de plátano, y logramos frenarla con estos productos totalmente orgánicos, sin ningún químico.

Estamos iniciando un proyecto con la EART para apoyar al centro platanero, trabajaríamos con más fincas de plátanos, raíces y tubérculos, ya nos ayudó muchísimo en los estudios de los bioinsumos, pero ocupamos definir para 33 fincas las necesidades específicas de acuerdo con cada tipo de suelo, porque con químicos es muy fácil, ya están las fórmulas listas, y eso es lo que queremos tener en la biofábrica, pero personalizado para cada finca, ofrecer bioinsumos naturales que incluyan crecimiento, desarrollo para plátano, tiquisque, malanga y ahora tenemos un proyecto EPALAC con 7 fincas de plátano para aplicarles esos paquetes y monitorear con un estudio científico y demostrar los beneficios de los bioinsumos. La idea es que las empresas compradoras también tengan una línea orgánica y se pueda hacer un ajuste de precios para los productores, y definir el precio para la agroindustria, actualmente está en 210 colones el kilo de pulpa de plátano, ellos deben dar el plátano pelado por eso se pasa por el Centro Agrícola y tenemos otro proyecto con IMAS de 157 millones, para adquirir maquinaria agrícola, tractores para la preparación de suelos.

¿Desarrollaron una aplicación que les permite controlar la producción de todos los afiliados de CAPROSA?

La aplicación permite que el Centro Agrícola pueda programar los pedidos de acuerdo con las necesidades de los compradores y notificar a los productores cuánto plátano se requiere, por ejemplo, para dentro de tres meses, o seis meses, y en línea los productores indican quienes pueden tener producción para esa fecha, calculando con la aplicación cuánto se produciría por hectárea

La aplicación se llama AGROTAC FINCA 360, va a tener un perfil de los productores de lo que cosecha, el tamaño de su finca, distribución del uso del suelo, así como los datos de los compradores, los productos que requieren, y lo más importante, un archivo de los cultivos, con los datos de siembra, cuándo se sembró cuándo se va a cosechar, que se sembró, nombre científico y la foto de lo que se sembró para evitar confusiones a la hora de entregar el producto final, esto dará la trazabilidad de la producción pero además, permitirá controlar que no se den picos de sobreproducción.

Por ejemplo, si una procesadora le dice a CAPROSA que va a necesitar 500 kilos de yuca dentro de seis meses, entonces desde la aplicación, se le avisa a los productores, para que los que deseen ofrecer sus productos lo indiquen, y digan cuánto van a dar, en este caso, digamos que un productor dice yo ofrezco 100 kilos, entonces, desde la misma aplicación se le indica la cantidad de productos de la biofábrica que requieren, y solicitará la maquinaria que necesita para preparar el suelo. CAPROSA coordina el envío de la maquinaria y de los bioinsumos, entonces sabemos cuántas hectáreas va a sembrar, cuánta cosecha va a tener, igual con todos los productores. Y el pago lo realiza el comprador a CAPROSA y desde allí se le gira a cada productor lo que le corresponde. La meta para el 2023 y 24 es trabajar con PROCOMER para exportar directamente.

 

En el Centro Agrícola Cantonal para el Progreso de Sarapiquí, CAPROSA, se pelan los plátanos de los productores para vender la pulpa a las empresas procesadoras.

¿Están apoyando un proyecto para la siembra de árboles de hule?

Es una iniciativa particular, su idea es que cuándo estos árboles produzcan sea una especie de pensión para los agricultores, y estos árboles le estarían generando ingresos cada vez que se les extrae el líquido que se convierte en hule.

La propuesta es que ellos consiguen las plántulas y se las entregan a los productores, es una iniciativa de opción mixta porque los árboles de hule tarda como 8 años en producir, entonces, se combina con frijoles, yuca, lo que el agricultor siembra normalmente, y los árboles de hule los siembra en cercas o en diferentes áreas de la finca.

Ya en 7 u 8 años, el productor comienza a “ordeñar” los árboles, porque a ellos se les hace una apertura para sacar cada cierto tiempo el líquido, y en Siquirres está la fábrica que les compra esa masa, la procesa y lo vende como materia prima para las empresas que trabajan con llantas en el país. Nosotros vimos el estudio económico y es viable, pero debe ser combinado con otro cultivo.

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