FAMILIA TRABAJA UNIDA PARA SUPERAR LA CRISIS

La familia de don José Joaquín Rodríguez, y doña Jesica Zeledón, enfrentan la crisis de la mejor manera, con el apoyo de sus hijos Francella y Keneth (no está en la foto) quienes se han incorporado al trabajo en el campo y a aportar nuevas ideas para innovar.

Hay muchas formas de enfrentar las crisis, pero la familia de don José Joaquín Rodríguez, y doña Jesica Zeledón, lo hace de la mejor manera, con el apoyo de sus hijos Francella y Keneth quienes se han incorporado al trabajo en el campo y a aportar nuevas ideas.

Don José Joaquín ha sido comerciante siempre, tenía una carnicería, pero por problemas de salud debió alejarse del trabajo pesado, por recomendación médica, fue así como inició en el terreno de la casa el cultivo de lechuga y otras hortalizas.

Lo que nunca imaginó es que en algún momento iba a tener a sus hijos colaborando en el trabajo de campo para enfrentar la crisis como resultado del Covid, menos después que su hija se convirtiera en Campeona Nacional de Barismo en el 2017 incluso representara al país en Brasil.

“Papa inició hace 8 años, antes tenían carnicería, pero lo han operado 8 veces de las articulaciones, el doctor le dijo que debía cambiar de trabajo porque ya no tenía arreglo, y paulatinamente fuimos con la lechuga mientras tenía la carnicería y ya después nos dedicamos a lo orgánico, porque es diferente el peso de una lechuga al de media res, ha sido por necesidad que se hizo el cambio, por la salud de papi y aquí estamos apoyándolo, somos mi hermano y yo, pero ahorita él tiene un trabajo aparte”, explicó Francella.

Ella estudió arte, su hijo Keneth alimentos y bebidas, gracias a la excelente relación que tienen, Francella se ligó al mundo del café y se enamoró.

“Fui a un evento a tomar unas fotografías y el café me atrapó. Comencé a hacer trabajos de diseño para una cafetería y el dueño me dio el curso, me enamoró el arte late, que es la técnica de hacer dibujos en café, de la destreza y habilidad manual pasé a la parte sensorial, yo no tomaba café, pero es super apasionante ver cómo un pequeño grano de café puede hacer la diferencia en el café de especialidad”, detalló.

Sin embargo, la cafetería en la que laboraba debió cerrar como consecuencia de la situación por el Covid, por lo que optó por ayudar a su padre en el campo, más en tiempos complicados, donde las ventas también para él habían disminuido, al tiempo que desarrolla un nuevo proyecto de café.

“Espero hacer un jardín de café acá, es un proyecto a 4 años para que produzca con calidad de taza, para ese momento la meta es montar un pequeño tour de café con degustación. Tengo un lote con unas diez diferentes variedades de café, para tener una muestra y son variedades hibridas, etíopes, de experimentación que han hecho en el país y liberaron algunas semillas. Nosotros las germinamos, las estamos pasando al almacigo donde estarán hasta octubre y después las pasamos a campo cuando tengan el tamaño ideal”, comentó ilusionada mientras con la ayuda de su padre sembraban las pequeñas plantas, en una mesa similar a la de las lechugas hidropónicas.

“La fe es darle todo el amor y el cuidado para que resulte con una buena taza y sacarle el mayor provecho, esperamos procesarlo acá, ponerlo a secar que las personas que no conocen el proceso puedan verlo a pequeña escala, mi hermano y yo esperamos tener una barra de infusiones, esperamos una máquina de expreso y brindar capacitaciones, degustación y apreciación de café”, detalló.

Este tiempo le ha permitido pasar más tiempo con sus padres, y aportar ideas novedosas para la plantación de lechuga y la comercialización. Por ejemplo, ahora también venden las ensaladas listas en bolsas empacadas, así aprovechan la lechuga de menor tamaño y suplen una necesidad de los clientes.

“Hemos hecho paquetes de diferentes verduras y ya tenemos algunos clientes eso nos ha ayudado, nos hemos unido con otros productores y vendemos los paquetes listos para que las personas no salgan”, comentó.

 

Con mucha ilusión don José Joaquín Rodríguez trabaja en preparar el almácigo de las semillas de café de su hija Francella, con lo que aspiran a tener un jardín de café en Santa Bárbara de Heredia.

EL TRABAJO INICIA MUY TEMPRANO

Un día en la familia Rodríguez Zeledón inicia antes de las 5 de la mañana porque cosechan las lechugas cada mañana para llevarlas frescas a las verdulerías y negocios donde las compran. Deben lavarlas y empacarlas.

“Tenemos diferentes puntos en verdulerías en el cantón que nos compran, también restaurantes y hemos tratado de evolucionar, porque a veces la lechuga no da la frondosidad y las picamos y las vendemos como ensalada ya lista. Es un producto diferente, con buena calidad, va limpia solo para servirse, eso ha ayudado para hacerle frente al Covid”, explicó Francella.

Al regresar de repartir, viene la limpieza de las camas de la lechuga, que incluye recolección de hojas amarillas, se le da vuelta a la piedra para airearla, se retiran residuos de las raíces y eso lo utilizan como abono en otra parte del terreno, le agregan el nutriente al tanque de agua, porque el sistema es por goteo.

Y por la tarde preparar entregas a clientes en las casas. Es un trabajo de tiempo completo, pero con la satisfacción que les permite estar más unidos que nunca como familia.

Francella Rodríguez muestra las ensaladas preparadas, una forma diferente de ofrecer las lechugas hidropónicas, listas para servir.
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