HEREDIANO MÁS LONGEVO VIVE EN LOS LAGOS

Don Juan Gabriel Hernández, celebró sus 107 años al lado de sus hijos Álvaro, Hilda y María Eugenia.

Juan Gabriel Hernández, es el herediano de mayor edad en el cantón central, por ello, recibió un reconocimiento de parte de la Red Cantonal de Centros de la Persona Adulta Mayor, y la Municipalidad de Heredia, en el marco del mes dedicado al adulto mayor.

Naranjeño de nacimiento, pero de raíces heredianas, ya que su padre Simón Hernández era de San Rafael de Heredia y por sus habilidades como podador de café, se trasladó a Naranjo en el año 1900 cuando se extendió el cultivo del café a esa zona contrajo matrimonio con Ana Francisca Matamoros, en 1903.

Totalmente lúcido, lee todos los días el periódico y camina sin problema. Afirma que la clave para tener una larga vida es no fumar, no tomar, alimentarse bien y trabajar mucho, como se lo enseñó a sus hijos

Tuvieron una docena de hijos, de los cuales solamente se mantiene en pie don Juan Gabriel Hernández, quien ha vivido más de un siglo y en su mente están claros los recuerdos, muchos vividos sobre el caballo que su padre le obsequió cuando tenía 16 años para hacer los trabajos de la finca, pero que también se convirtió en el compañero para los recorridos por Alajuela

Recuerda con claridad la historia de la imagen de San Rafael que llevó a caballo desde el Mercado de Alajuela hasta Naranjo, pero en el camino se le rompió un ala, él mismo le reparó el ala, desde ahí demostró su talento para la carpintería, y el San Rafael de madera, es uno de los tesoros que conserva en su casa en Los Lagos de Heredia.

En Naranjo encontró al amor de su vida, Claudia Rodríguez, con quien contrajo matrimonio en 1936. Para mantener su nueva familia se dedicó a la carpintería y la construcción como maestro de obras, para sacar adelante a sus siete hijos: Eugenia María, Álvaro, Carlos Alberto, Gilda, María, Luis Enrique, Oscar Eduardo y Ligia María.

Don Juan dejó la escuela cuando estaba en cuarto grado para ayudar a sus padres en el trabajo en la finca, y no quería que sus hijos pasaran por la misma situación, así que cuando sus hijos crecieron acordó con su esposa dejar Naranjo y se trasladaron a vivir a San José, donde se desempeñó como maestro de obras.

Sus hijos aprovecharon la oportunidad y todos completaron sus carreras universitarias y valoran el sacrificio de sus padres por darles la oportunidad de prepararse y forjar un mejor futuro, ejemplo que llevaron a sus nuevos hogares.

Con el paso del tiempo los hijos dejaron el nido, la casa se les hizo grande a don Juan y doña Claudia, por lo que con la asesoría de sus hijos buscaron un lugar tranquilo para vivir, fue así como se trasladaron Los Lagos de Heredia, una comunidad que estaba iniciando, ellos fueron de los primeros residentes.

Y él mismo con sus habilidades en carpintería le hizo los detalles, también aportó su trabajo para embellecer el templo católico de Los Lagos.

Doña Claudia falleció hace doce años, pero don Juan no quiso dejar su hogar, y se mantiene en la casa con su cuidadora, y la atención constante de sus hijos.

Lee todos los días el periódico y camina sin problema, afirma que la clave para tener una larga vida es no fumar, no tomar, alimentarse bien y trabajar mucho, como se lo ha enseñado a sus hijos.

Esta fotografía la conserva la familia con un gran recuerdo del roble de la casa, cuando tenía apenas 16 años, sobre el caballo que le obsequió su padre.
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