LAS CAMPANAS DE LA INMACULADA ANUNCIARON LA INDEPENDENCIA HACE 201 AÑOS

Elaborado por Mariana Ramírez, para el Periódico Heredia Hoy

El centro histórico de Heredia conserva detalles de la época de la Independencia

Como heredianos nacimos escuchando las campanas de la Parroquia Inmaculada Concepción, esas campanas que nos anuncian cada vez que llega el momento de reunirse para las misas o incluso cuando el Club Sport Herediano obtiene una victoria y el sacerdote las hace sonar para expresar su alegría; sin embargo, muy pocos conocemos la historia de este patrimonio nacional que nos ha acompañado desde mucho antes de la llegada del acta de independencia a Costa Rica.

Las campanas y su rol en la independencia.

Las campanas han acompañado a la parroquia herediana desde hace ya más de 220 años, son obra de Pedro Espinoza quien las construyó en Perú y posteriormente las trasladó a la parroquia Inmaculada Concepción en la provincia de Heredia, de acuerdo con el epígrafe que relata de esta manera sus orígenes “Pada la Santa Yglesia Parroquial dela Puda y linpia Concepción de Billa Beja de la Provincia de Costa Rica. Costeada por Pedro Antonio Solares. Petrus Espinosa me fecit año 1802.”

Su valor histórico es incalculable, sin duda son parte del ser herediano, y en este mes de la Patria, hay un hecho que no podemos dejar pasar y es que una de ellas, es la misma que anunció a los heredianos de hace dos siglos atrás, la Independencia del país.

Por eso al escuchar este 14 de setiembre el toque de las campanas cuando llegue la antorcha de la Independencia, los heredianos compartimos la misma experiencia que nuestros antepasados.

Esta campana tiene más de 200 años.

El hogar de las campanas.

La torre del sector norte ha acogido a las Campanas de la Inmaculada desde que pisaron suelo costarricense hace más de dos siglos.

Esta posee una estructura que convierte el camino hacia las campanas en toda una travesía. Sus cuatro paredes son angostas, al entrar se logran apreciar las cuerdas con las que se produce la vibración de las campanas y para llegar hasta la cima se deben subir alrededor de 40 escalones pequeños.

Puede que subir a la cima del campanario no sea una tarea fácil pero el ejercicio extra vale la pena cuando se logra apreciar la gran vista que posee.

 

Esta es la Torre Norte, el camino para llegar a las campanas no es nada fácil, este es el primer piso.

 

Este es el segundo piso de la torre

 

El cuidado de la historia.

Durante siglos los miembros de la parroquia han trabajado arduamente en mantener a las campanas en el mejor estado posible, aunque el deterioro resulta inevitable después de tantas vidas que han llegado a escuchar su sonido, se han adoptado medidas que permiten que esto pueda continuar por muchas generaciones más.

Al vivir en un país tropical el clima siempre es un factor que juega en contra de nuestros monumentos, las campanas deben ser engrasadas constantemente sobre todo en las épocas de invierno debido a la humedad y ocasionalmente en verano donde el polvo y el calor predominan sobre todas las cosas, este engrasado es el único mantenimiento que necesitan ya que por sí mismas se deterioran de una manera lenta y no requieren ningún tipo de limpieza adicional.

Su significado para los Heredianos.

Junto con la misma parroquia, las campanas de la Inmaculada son un tesoro para aquellos Heredianos que crecimos guiándonos por ellas para asistir a la eucaristía. José Méndez, sacristán de la iglesia quien ha tenido un profundo acercamiento a las campanas desde que comenzó su labor hace tres años nos cuenta lo que significan estas para los habitantes de Heredia: “La campana en todo pueblo tiene un significado muy importante, además de ser de las partes para llamar a la eucaristía, son símbolos, se convierten en íconos de cada pueblo. Se convierten en parte de la iglesia y se convierten en parte del pueblo, pasan a ser patrimonio del pueblo».

Otros vecinos de la provincia consideran a las campanas de suma importancia como es el caso de Xinia Miranda que nos cuenta lo siguiente: “Claro que son importantes, le avisan a uno de la misa o de los funerales.

Por su parte Wilber Núñez añadió: “Son una tradición.

 

Esta es la vista desde lo alto de la torre norte

 Las campanas de la Inmaculada son un tesoro que muchas veces no es valorado, animémonos a escucharlas, verlas y apreciarlas de la manera que se merecen, no solo en estas fiestas patrias sino cada vez que caminemos frente a la parroquia,  ya que en sus estructuras se esconden siglos de historia y logros como pueblo costarricense.

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