PAYASITA PINTA HASTA PIEDRAS PARA ENFRENTAR LA PANDEMIA

Nana Ritalina mezcla sus dones de payasita con el talento de su voz y ofrece eventos para toda la familia.

Johana Hernández es una luchadora incansable, pocos la conocen por su nombre, ya que, para la mayoría, especialmente los pequeños  es “Nana Ritalina” la payasita que siempre estaba en el Parque de los Ángeles y en cada actividad que se desarrollara en los parques heredianos.

Era común verla con sus trajes multicolores, los enormes zapatos solo comparados con su gran sonrisa, pero detrás de ese personaje está la historia de una mujer valiente y luchadora, que cómo dice ella misma “no le arruga la cara a nada”.

La necesidad la llevó a ofrecer sus servicios en el parque pintando caritas, porque tenía un hijo pequeño y no había dinero ni para la leche por diferentes situaciones familiares.

“Me aguanté la vergüenza y me fui a ofrecer pintar caritas a los niños, siempre he tenido habilidad para pintar, porque incluso por algún tiempo le ayudé a mi mamá en un salón a pintar uñas, y siempre le voy a estar agradecida a don José Manuel Ulate (el alcalde) porque me vio y yo le conté porqué estaba ahí y me dijo quédese trabajando no se preocupe, eso fue hace ya muchos años, pero el agradecimiento lo llevo en el corazón”, comentó con sus ojos enrojecidos.

Y es que detrás de la sonrisa de la payasita hay muchas penas acumuladas, pero también muchas victorias, porque nunca se ha echado para atrás y a cada obstáculo le encuentra la forma de sortearlo. Muestra de ello es la pandemia.

Recuerda que cuando cerraron los parques su corazón se hizo un puño, porque pensaba cómo iba a llevar ingresos a su casa, la situación se complicó aún más cuando su compañero sentimental se quedó sin empleo debido a la pandemia porque laboraba en el área de casinos. Esto los obligó a cambiar de casa e irse a alquilar una más pequeña y alejada del centro de Heredia.

Sus hijos han sido el pilar para sostenerse en pie en los momentos de tristeza, como el día que debió recoger sus cosas para irse, pero sabía que lo más valioso iba con ella, y el hogar es donde están quienes aman, y ya se ha ido adaptando, valorando lo bueno de su nueva casa.

Pese a que la situación se complicó para los artistas, ella se niega a colgar sus trajes multicolores en el closet y comenzó a buscar la forma de seguir llevando alegría a los niños y los grandes. Ahora ofrece ir a celebrar cumpleaños desde la puerta de la casa, o afuera cantando el feliz cumpleaños con globos y “mucho ruido” para que el cumpleañero disfrute ese día especial.

También siguiendo todos los protocolos del Ministerio de Salud para el lavado de manos, mascarillas y alcohol en gel, ofrece paquetes para la burbuja, con pinta caritas para los cumpleañeros y que el día de celebración no sea tan diferente para los pequeños que anhelan la fiesta, los regalos y tener a sus amigos.

Nana Ritalina ha ido a capacitarse fuera del país en el arte de hacer reír, también en técnicas de pinta caritas y para pintar cuerpos completos, gracias a un buen padrino que le financia los productos y trajes se surtió de lo mejor para brillar en cada evento y con su nobleza como mayor atractivo se gana el corazón de los pequeños.

 

AHORA HASTA PIEDRAS PINTA

Inició en el arte por necesidad y luego se convirtió en su pasión. A través de su personaje “Nana Ritalina” comparte con niños y grandes su talento, la bondad de su corazón le ha permitido ganarse el corazón de quienes la conocen. La pandemia le quitó su lugar de trabajo y sus clientes, ya que trabaja en el Parque de los Ángeles pintando caritas, pero lejos de sentarse a llorar, ahora ofrece nuevas opciones para llenar de color y alegría a los niños siguiendo todos los protocolos sanitarios.

“Dios sabe cuánto he orado no solo por mi lugar de trabajo, el parque, sino por todos los niños que en este tiempo sufriendo estrés y ansiedad porque así he tenido a mi bebé, ellos desean salir, volver a correr, a jugar. He orado por cada familia que llegaba al parque para que tuvieran leche y pan en su mesa y no les faltaran los pañales, porque en esta pandemia yo tuve pan en mi mesa, porque Dios nos lo dio por medio de la ayuda de personas con un gran corazón, pero mi pareja y yo sin trabajo, buscamos muchos medios de generar, él limpiando lotes y canoas yo ofrecí limpiar casas, aprendí a poner uñas acrílicas y pintando piedras para el hogar, todo con mucho amor como cuando pintaba a los chiquitos en el parque, con la confianza en Dios que a ninguno nos falte la comidita”, comentó.

La sonrisa de la payasita se turbia por la preocupación ya que la pandemia ha sumido a muchas familias en serios problemas, pero su fe en Dios es más grande y en su mirada se refleja la confianza en que todo mejorará.

También ofrece maquillaje para ocasiones especiales como Halloween, con productos de excelente calidad que no dañan la piel.
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