Insigne maestra Herediana recibe condecoración municipal

Amigos, familiares, regidores, empresarios, educadores pensionados y activos, acompañaron a doña Betty en la noche de su condecoración, muchos recordaban haber sido sus alumnos y otros compañeros de lucha

Lo más hermoso después del cielo es Heredia, yo amo Heredia, y agradezco mucho este homenaje

Una persona basta para iniciar un cambio y así lo demostró doña Elizabeth Sequeira, conocida por todos los Heredianos como doña Betty promotora del comedor para los estudiantes que asistían a la Escuela Formal, porque no concebía que los alumnos aprendieran con hambre, así nació el comedor Omar Dengo.

Luego siguió con zapatos, uniformes, dentista, doña Betty consiguió formar cientos de Heredianos, que aprendieron no solo las matemáticas y español, sino el valor de la solidaridad, de dar la mano a quien lo requiere sin que lo pida.

Gran parte de su obra la realizó en las aulas de lo que hoy es el Liceo de Heredia, y precisamente en la Sala Magna de ésta casa de enseñanza, recibió la condecoración Esmeralda Gutiérrez, máximo reconocimiento del gobierno local.

Este galardón pretende rescatar la memoria histórica de las mujeres Heredianas y destacar los aportes que han tenido en la construcción de un Cantón en las diferentes áreas en las que ellas se desempeñan” indicó la MSc. Estela Paguaga Espinoza, Coordinadora de la Oficina de Igualdad, Equidad y Género de la Municipalidad de Heredia, y propulsora de este reconocimiento que inició en el año 2011.

El Comedor Omar Dengo del Liceo de Heredia fue una de sus obras, colón tras colón la alacena se fue llenando; arroz, frijoles, maíz y hasta uniformes lograron el ansiado cambio, el verbo ardiente de doña Betty convenció a todos. Y qué si comían rico en el “Omar”, claro que sí, a tal punto llegaba el buen gusto del comedor que los estudiantes que podían almorzar en sus casas ya no querían hacerlo más, rezó la semblanza de doña Betty leída durante la condecoración y retrata parte de lo que ésta maestra insigne logró hacer.

Lo más hermoso después del cielo es Heredia, yo amo Heredia, y agradezco mucho este homenaje”, aseveró doña Betty, con su característica humildad y una gran sonrisa, que la han acompañado en cada paso de su vida.

Debemos ser agradecidos con quienes han hecho cosas importantes por el cantón, doña Betty formó estudiantes de todo el país, hizo posible que muchos que venían a estudiar tuvieran también comida y zapatos. Siempre lo he dicho los homenajes deben ser en vida, ésta es la forma de agradecerle por parte de la Municipalidad, en representación de todas esas personas a las que ella ayudó y hoy son alguien en la vida, en gran parte, por el apoyo de doña Betty”, comentó el alcalde José Manuel Ulate, durante la entrega del reconocimiento.

También en la Asamblea Legislativa doña Betty fue condecorada, al recibir en el 2001 el Honor al Mérito, otorgado por el primer poder de la República, la Presidencia y el Ministerio de Educación, en reconocimiento a sus valiosos y nobles servicios prestados a la Patria y en forma especial a la educación costarricense.

Sus luchas no se quedaron solo en las aulas, también las dio desde otras tribunas, como las organizaciones comunales, donde junto a los vecinos de Los Ángeles, impulsó su renovación.

Anhelante de servicio, doña Betty es maestra al fin; férrea de voluntad dibujó el surco de quienes ya lo habían perdido todo o casi todo, caridad y servicio sin límites. Enfermos y sanos recibieron su consuelo por muchos años, donde fuera que llegaba curaba el corazón y sanaba la tristeza; bálsamo tibio para los espíritus afligidos”, así se describió a ésta maestra de gran corazón, que marcó muchas vidas.

“Maestra como el buen Jesús que lo dio todo sin esperar nada a cambio”, así se describió a doña Betty durante la entrega de la condecoración Esmeralda Gutiérrez, máximo reconocimiento del gobierno local.
La Sala Magna del Liceo de Heredia con toda su belleza fue el marco ideal para condecorar a quien dejó parte de su vida en los pasillos de esta institución Herediana, donde marcó vidas con su espíritu de servicio.
Amigos, familiares, regidores, empresarios, educadores pensionados y activos, acompañaron a doña Betty en la noche de su condecoración, muchos recordaban haber sido sus alumnos y otros compañeros de lucha
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