Las personas mayores se consolidan como un sector clave del proceso electoral costarricense, al representar el 16 % del padrón electoral para las Elecciones Nacionales 2026, lo que equivale a más de 600 mil votantes mayores de 65 años, según datos oficiales.
De acuerdo con el Tribunal Supremo de Elecciones, del total de 3.731.788 personas convocadas a las urnas, 600.565 superan los 65 años, reflejo de la transición demográfica que vive el país y del peso creciente de este grupo etario en las decisiones nacionales.
Especialistas destacan que la participación de las personas adultas mayores no se limita al ejercicio del voto, sino que incluye también el derecho a postularse y ser electas para cargos de toma de decisiones. En el actual proceso electoral, un porcentaje significativo de las candidaturas presidenciales corresponde a personas mayores de 50 años, lo que evidencia una mayor presencia de este grupo en la vida política.
Desde una perspectiva de derechos humanos, la participación política de las personas mayores está respaldada tanto por la legislación nacional como por instrumentos internacionales, que reconocen su derecho a intervenir de forma activa, plena y efectiva en la vida pública, sin discriminación por edad.
La Asociación Gerontológica Costarricense (AGECO) subrayó que ejercer el derecho al voto y a la participación ciudadana favorece un envejecimiento activo, fortalece el sentido de pertenencia y contribuye a una visión positiva de esta etapa de la vida.
La organización instó a las personas adultas mayores a informarse, plantear sus demandas como colectivo social y mantenerse vigilantes de los compromisos que asuma el próximo gobierno, destacando que su participación es fundamental para el fortalecimiento de la democracia y la incidencia ciudadana.
El creciente peso electoral de este sector convierte a las personas mayores en actores determinantes del proceso democrático, cuya voz y experiencia inciden de manera directa en la construcción del rumbo político y social del país.






