El avance de la inteligencia artificial en el país podría impactar entre un 12% y un 20% de los empleos, principalmente mediante la transformación de tareas y el aumento de la productividad, según un estudio presentado recientemente.
El análisis, realizado por la Academia de Centroamérica, y presentado en un encuentro empresarial organizado por el Banco Nacional, señala que la inteligencia artificial no sustituirá de forma generalizada los puestos de trabajo, sino que incidirá en tareas específicas dentro de cada ocupación, lo que permitirá a las personas realizar sus labores en menos tiempo o con mayor eficiencia.
Sin embargo, el impacto no será igual para todos los trabajadores. Los datos evidencian que los empleos con mayor nivel de calificación son los que tienen más posibilidades de beneficiarse del uso de estas herramientas.
En concreto, cerca del 53% de los puestos de alta calificación podrían verse potenciados por la inteligencia artificial, frente a un 12% en empleos de calificación media y apenas un 2% en trabajos no calificados.
Esta diferencia marca un cambio respecto a procesos anteriores como la automatización, que tendían a afectar principalmente a empleos de menor calificación. En el caso de la inteligencia artificial, el mayor impacto se concentra en profesionales, técnicos y sectores intensivos en conocimiento.
Entre las actividades con mayor exposición destacan las profesionales, científicas y técnicas, con un 65% de empleos potencialmente impactados, seguidas por información y comunicación (56%) y actividades financieras y de seguros (44%).
En contraste, sectores como construcción, agricultura, transporte o labores operativas presentan una menor incidencia, debido a que requieren mayor trabajo físico o interacción directa.
El estudio también advierte sobre una posible ampliación de la desigualdad en el mercado laboral. Mientras las personas con mayor formación y habilidades digitales pueden aprovechar mejor estas herramientas, otros grupos podrían quedar rezagados si no se implementan medidas de capacitación y acceso tecnológico.
Asimismo, se señala que la discusión no debe centrarse únicamente en si la inteligencia artificial reemplazará empleos, sino en cómo se utilizará y qué efectos tendrá en la estructura del trabajo y en la equidad.
En esa línea, se plantea la necesidad de impulsar políticas laborales que no solo fomenten el desarrollo de nuevas habilidades, sino que también acompañen la transición de trabajadores que podrían enfrentar dificultades para adaptarse al nuevo entorno.
El estudio concluye que la inteligencia artificial ya está modificando la forma en que se trabaja, pero su impacto final dependerá de las decisiones que se tomen en materia de educación, capacitación y políticas públicas en los próximos años.




