CIDE 40 AÑOS DEJANDO HUELLA EN LA EDUCACIÓN

Con un emotivo acto protagonizado por docentes jubilados y exalumnos de la Escuela Normal de Costa Rica, el Centro de Investigación y Docencia en Educación de la Universidad Nacional (CIDE-UNA) abrió las actividades de celebración de su 40 aniversario, el pasado 31 de enero en el auditorio Marco Tulio Salazar.

Y es que los orígenes del CIDE y de la propia Universidad Nacional—fundada en 1973—están estrechamente ligados a la Escuela Normal de Costa Rica y a las escuelas normales de Guanacaste y Pérez Zeledón—encargadas entonces a la formación de maestros de primaria—así como a la Escuela Normal Superior, dedicada a formar docentes para secundaria.

Desde el Estatuto Orgánico de 1976, la Universidad determinó darle carácter de Centro a su naciente Escuela de Educación, lo cual se concretó, primero, con la aprobación de su funcionamiento por parte del Consejo Universitario en 1982, y más tarde, con el inicio de labores del CIDE, el 17 de enero de 1983. Su misión: impartir carreras de enseñanza, de educación en I y II ciclos y desarrollar proyectos de investigación.

 “El legado de la Escuela Normal aún vive en los pasillos del Centro, donde continuamos cumpliendo con el compromiso tácito que tenemos con quienes nos precedieron: continuar contribuyendo a la sociedad mediante la educación; una educación que busca una sociedad más igualitaria, justa y solidaria, una educación que promueve la movilidad social y que brinda oportunidades a los sectores más vulnerados de nuestro país, subrayó Erika Vásquez, decana del CIDE, durante la apertura de las actividades de aniversario del Centro.

Pedagogía afectiva

El CIDE lleva el sello pedagógico de las escuelas normales. Así lo puso en evidencia Heriberto Valverde, representante de las personas graduadas de la Escuela Normal de Costa Rica y académico jubilado de la UNA, quien recordó que “la pedagogía afectiva es la pedagogía más efectiva”, tal como lo expresara Marco Tulio Salazar, quien fue profesor y director de aquella entidad formadora de maestros.

Valverde destacó que en ambos centros de formación se conjugan el afecto, el sentimiento, el humanismo, con el rigor del conocimiento, de la ciencia y del saber.

Melisa Fallas, graduada del CIDE, quien participó en el acto conmemorativo en representación de la comunidad estudiantil, es testigo de esta pedagogía afectiva. “La universidad pública es lo mejor que me ha pasado, los profesores son más que profesores, son amigos; uno está aquí porque ellos no lo soltaron a uno”, asegura Melisa, quien sacó su carrera con el apoyo de una beca universitaria y hoy ejerce como educadora.

Sandra Ovares, académica jubilada y exdecana del Centro, también resaltó esa parte humana, reflexiva y cariñosa con la que se ha entregado la docencia, lo que ha contribuido a la respuesta significativa que el CIDE ha dado al país en estos 40 años.

Por su parte, Marianela Rojas, rectora adjunta de la UNA, instó a funcionarios, personas jubiladas, estudiantes y toda la comunidad del CIDE a acudir siempre al llamado para defender a la Universidad Nacional y a la universidad pública, hoy más que nunca, cuando hay grupos políticos que amenazan su autonomía. “Ustedes que tienen esta esencia en la formación de personas saben que sin educación no hay desarrollo para nuestro país. Así que tenemos que estar ahí siempre en la lucha por nuestra universidad”, enfatizó la rectora adjunta.

El CIDE es hoy un centro académico de vigorosa actividad pedagógica, que busca responder creativamente a las nuevas necesidades educativas del país: desarrolla 21 carreras de formación docente; 4 posgrados, 5 programas y/o proyectos de investigación; 26 proyectos en docencia; 13 programas y/o proyectos de extensión universitaria, así como 19 proyectos integrados.

Además, desarrolla proyectos en conjunto con otras universidades costarricenses y de otros países dentro y fuera de la región centroamericana y es referente obligado de muchas acciones pedagógicas innovadoras en la región.

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