¿SABE PORQUÉ NO DEBE LLEVARSE LAS CONCHAS DE LAS PLAYAS?

Una campaña pionera ha logrado lo que por años parecía imposible: recuperar miles de conchas marinas y devolverlas a su lugar de origen. Fernando Hidalgo, director general creativo de Joystick, FIFCO, cuenta cómo esta iniciativa, apoyada por inteligencia artificial y conciencia ambiental, está marcando una diferencia real en la salud de nuestros océanos, gracias al respaldo de FIFCO y su marca Imperial

Fernando Hidalgo director general creativo de Joystick, detalla el proyecto “De Vuelta a Casa” un llamado a restaurar los ecosistemas marinos de Costa Rica, impulsado por FIFCO y su marca Imperial.
Fernando Hidalgo director general creativo de Joystick, detalla el proyecto “De Vuelta a Casa” un llamado a restaurar los ecosistemas marinos de Costa Rica, impulsado por FIFCO y su marca Imperial.

¿Cuántas conchas marinas han logrado recuperar hasta ahora?

La cifra sigue creciendo, pero estamos hablando de miles de conchas que ya han sido clasificadas y devueltas a las playas. Este es un avance enorme, considerando que por décadas se han extraído cantidades incalculables. En lugares como Conchal, por ejemplo, nos dieron reportes de camiones enteros llevándose conchas marinas desde los años 80.

¿Por qué es importante devolver estas conchas al mar?

Porque son parte esencial del ecosistema. Las conchas ayudan a reducir la erosión costera, protegen los corales, y forman parte del hábitat de muchas especies, como cangrejos y peces. Si no están en las playas, todo ese equilibrio se rompe. Incluso el agua cambia, porque las conchas ayudan a regularla. Es impresionante cómo algo que parece tan simple puede tener un impacto tan grande.

¿Qué hace diferente a esta campaña de otras iniciativas ambientales?

Lo innovador fue usar inteligencia artificial para clasificar las conchas. No hay suficientes biólogos para revisar todas las que conchas que se extraen, así que esta herramienta permite que cualquier persona, incluso sin formación científica, pueda ayudar. Gracias a esta tecnología, los biólogos del SINAC y de la Universidad de Costa Rica pueden centrarse en las especies más delicadas mientras reciben apoyo de voluntarios que usan su celular para clasificar.

¿Quiénes están participando en esta labor de recuperación?

Mucha gente. Desde turistas conscientes hasta grupos organizados, y por supuesto, entidades comprometidas como la marca Imperial, que impulsó esta campaña. Nos dimos cuenta de que si bien todos, en algún momento, fuimos parte del problema —por desconocimiento o costumbre— ahora tenemos la oportunidad de ser parte de la solución.

¿Cómo ha respondido la gente al mensaje de no llevarse conchas?

Con muchísima apertura. Lo más revelador fue darnos cuenta de que nadie lo hacía con mala intención. La mayoría simplemente no sabía el daño que causaba. Gracias a la campaña, muchas personas han cambiado su comportamiento y ahora educan a otros. Ese es el mayor logro: despertar conciencia.

¿Qué impacto esperan lograr a largo plazo?

Que se detenga la extracción indiscriminada de conchas. Que se entienda que no son simples adornos, sino parte de un ecosistema que necesita ser protegido. Y que este tipo de campañas sirvan de modelo para otros países. Si logramos devolver miles de conchas y evitar que otras tantas sean sacadas, estamos ayudando a sostener la vida marina para las futuras generaciones.

 

De ‘De Vuelta a Casa’, es una iniciativa que combina inteligencia artificial, voluntariado y cooperación institucional para restaurar los ecosistemas marinos.

Imperial y FIFCO como parte de su visión de sostenibilidad expansiva, implementaron junto con la Universidad de Costa Rica, AERIS y el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) una solución pionera: una aplicación de inteligencia artificial capaz de determinar, a partir de una sola fotografía, si una concha proviene del Caribe o del Pacífico costarricense. Esta herramienta, entrenada con más de 18.500 imágenes, alcanza una precisión superior al 90% y permite devolver las conchas a su ecosistema natural sin comprometer la salud del océano.

Esta aplicación se puede utiliza desde un celular y al tomar una fotografía a la concha, se identifica si pertenece al Caribe o al Pacífico y así se separan, luego se lavan, secan y quiebran para después devolverlas mar adentro.

Su enorme belleza es lo que las convierte en un atractivo para extraerlas de las playas, por ello, se rompen, para que no vuelvan a ser extraídas. Sin embargo, el beneficio para el ecosistema es el mismo estén enteras o quebradas.

En junio de 2025 se llevó a cabo la segunda edición del voluntariado que acompaña esta iniciativa, con la participación de 205 personas, entre estos colaboradores de FIFCO, consumidores y aliados estratégicos. En conjunto, se clasificaron más de 34.400 conchas marinas decomisadas en el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría.

Su belleza las convierte en blanco de los turistas que las extraen de las playas, sin pensar el enorme daño que significa para los ecosistemas
Su belleza las convierte en blanco de los turistas que las extraen de las playas, sin pensar el enorme daño que significa para los ecosistemas

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