El Observatorio de la Educación de la Universidad Americana alertó que la combinación de pobreza, desigualdad, brecha digital y presión del crimen organizado está poniendo en riesgo el desarrollo de miles de jóvenes en Costa Rica, por lo que llamó a transformar de forma urgente el sistema educativo y colocar a la juventud en el centro de las decisiones.
En el marco del Día Internacional de la Educación, el Observatorio advirtió que tratar la transformación educativa como un objetivo de largo plazo ya no es viable, debido a un contexto cada vez más agresivo para las personas jóvenes, especialmente en comunidades vulnerables donde la exclusión y la falta de oportunidades facilitan la captación por parte de estructuras criminales.
“Cuando un país no logra sostener a un joven en el sistema educativo, alguien más lo termina captando. El crimen organizado ofrece dinero, pertenencia y poder. La educación debe ser una barrera real de protección, no solo un discurso”, señaló Fernanda Segura Calderón, coordinadora del Observatorio.
El análisis destacó que solo la educación permite romper ciclos de pobreza y promover movilidad social, pero cuando el sistema no logra retener ni motivar al estudiantado, el riesgo de exclusión aumenta. A ello se suma un nuevo factor de desigualdad: la brecha digital, en un contexto donde la tecnología y la Inteligencia Artificial avanzan con rapidez.
Datos citados por el Observatorio indican que, aunque el 95 % de las personas entre 5 y 18 años asiste a educación formal, persisten desigualdades profundas en el acceso al conocimiento tecnológico. Por ejemplo, apenas un 5 % de las personas con educación primaria reporta conocimientos sobre Inteligencia Artificial, lo que evidencia una nueva forma de exclusión educativa.
La institución también alertó sobre debilidades en la gestión y evaluación educativa, al señalar una reducción del 23 % en la inversión en estos rubros durante 2023, lo que limita la capacidad del país para tomar decisiones basadas en evidencia y corregir el rumbo de las políticas públicas.
Asimismo, subrayó la necesidad de atender el bienestar emocional como parte de la permanencia educativa. Estudios citados indican que, en la etapa postpandemia, un 86 % del profesorado observó un aumento de trastornos de ansiedad y depresión en estudiantes, situación que incide directamente en el abandono escolar.
El Observatorio concluyó que Costa Rica se juega su futuro en el acceso equitativo al conocimiento, y que la educación debe competir eficazmente contra la pobreza, la exclusión y el crimen organizado, ofreciendo oportunidades reales que permitan a la juventud construir desarrollo y evitar que otros actores definan su destino.






