AUMENTA LA ESPERANZA DE VIDA, PERO TAMBIÉN LOS RIESGOS DE SALUD

El aumento en la esperanza de vida en la población mayor de 60 años representa un avance significativo, pero también plantea nuevos desafíos en materia de Las limitaciones en el acceso a los servicios de salud combinadas con el aumento de afecciones crónico-degenerativas que generan discapacidad y el riesgo de padecer complicaciones debido a infecciones respiratorias causadas por el neumococo, virus respiratorio sincitial (VRS) y COVID-19, entre otros, constituyen algunos de los principales desafíos que enfrenta la población de 60 años y más.

Según el informe, la región experimenta un proceso de envejecimiento poblacional sin precedentes. Se proyecta que para el año 2030 la población mayor de 60 años alcanzará los 121 millones de personas y que para el 2050 esa cifra se elevará a aproximadamente 200 millones, lo que representará cerca del 26% del total de la población regional. Asimismo, se prevé que para el 2030 el número de personas de 60 años o más superará al de menores de cinco años.

 La esperanza de vida posterior a los 60 es de aproximadamente 21,2 años; sin embargo, se estima que cerca de 5,1 de estos años se vivirán en condiciones de salud no óptimas, según un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).salud, especialmente por el crecimiento de enfermedades crónicas y el riesgo de complicaciones por infecciones respiratorias.

El sistema de la salud constituye uno de los sectores más impactados por el envejecimiento de la población. A medida que aumenta la esperanza de vida, también se incrementa la prevalencia de enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes y diferentes tipos de cáncer, entre otras. Esta situación se traduce en una demanda de servicios médicos especializados, medicamentos y tecnología avanzada.

A esto se suma la amenaza de infecciones respiratorias como el neumococo, el virus respiratorio sincitial (VRS) y el COVID-19, que pueden generar complicaciones graves en personas adultas mayores. Además, factores como la pobreza y el acceso limitado a servicios de salud aumentan el riesgo de enfermedades y mortalidad prematura.

Además, la pobreza y desigualdad siguen siendo factores determinantes en la pérdida de años de vida saludable y de muerte temprana. El acceso limitado o inexistente a servicios de atención de salud aumenta conforme disminuye el nivel socioeconómico de las personas mayores; es por esta razón que tienen más probabilidades de morir por causas prevenibles.

La inmunización, según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, constituye una de las estrategias más efectivas para reducir la incidencia de  enfermedades en la población adulta y representa un mecanismo fundamental de protección frente a enfermedades prevenibles6, como la enfermedad neumocócica, hepatitis A y B, el VRS, la influenza  y el herpes zóster, entre otras.4  Las vacunas contribuyen a que las personas sanas mantengan su bienestar, funcionalidad y participación activa en la sociedad.

Ante este panorama, especialistas destacan la importancia de promover hábitos saludables como una alimentación equilibrada, actividad física regular, evitar el consumo de tabaco y mantener al día los esquemas de vacunación. La inmunización es considerada una de las herramientas más efectivas para prevenir enfermedades y mejorar la calidad de vida en esta etapa.

Asimismo, se hace un llamado a fortalecer las políticas públicas orientadas al envejecimiento saludable, que incluyan acceso a servicios de salud, entornos adecuados y atención integral para esta población, así como el reconocimiento de su aporte a la sociedad.

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