Por María Carrillo
Dar opción preferencial a las personas vulnerables; escuchar el clamor de los pobres y de la tierra; criticar la cultura del descarte, buscar la dignidad humana y la justicia inter e intra generacional -como una exigencia ética para lograr el bien común- son parte del fundamento de la Encíclica Laudato Sí del Papa Francisco.
Esta propuesta de vida se centra en el concepto de ecología integral, donde la sororidad puede traducirse como la capacidad de escuchar a la humanidad marginada y al dolor del planeta que nos llaman a actuar con amor, justicia y responsabilidad ética.
De este modo, todo ello permitirá enfrentar la compleja crisis socioambiental, que desproporcionadamente afecta a las personas más frágiles y llama a que la justicia social sea inseparable de la justicia ecológica.
Asimismo, en el siglo XXI ser mujer implica una responsabilidad con nosotras mismas, con nuestro auto-cuidado y una responsabilidad con las futuras generaciones, pero, sobre todo, requiere de la unidad y del llamado a la sororidad que debe formar parte de procesos educativos orientados al empoderamiento y la autoestima de las adolescentes y las jóvenes.
Pedagogía de la Ternura
Este es un modelo que retoma el principio de que el amor es el lazo de los seres humanos, el modo de enseñar y el centro del mundo y debe de llevarse este precepto a la práctica en el aula, para que aprendamos con la razón, la emoción, la autonomía y la imaginación.
Así, la teoría de la ternura promueve introducir, en el proceso educativo, el afecto como motor del aprendizaje, la empatía, el cuidado y el aprender a través de la experiencia y la creatividad.
Esta propuesta fue desarrollada por los brasileños Leonardo Boff y Hugo Assmann, quien también es gestor del término ecología integral que el Papa Francisco desglosó en su encíclica ambiental.
Heredia tiene un ejemplo vida
Fortalecer una red de apoyo solidario entre mujeres es la estrategia que la Asociación de Mujeres Artesanas Heredia por Media Calle tiene al proporcionar espacios que den a conocer sus habilidades y productos; y paralelo a ello, está el brindar las herramientas necesarias para empoderarse y salir adelante en sus ofertas de negocios.
Esta organización ofrece capacitaciones que fortalecen habilidades empresariales y benefician a los negocios y a la comunidad, ello ayudará a subsanar la diversidad de su población, que presenta problemáticas sociales, económicas y psicológicas, lo cual dificulta una mediación adecuada.
Esta situación atrajo a la Licda. Milania Araya Villalobos, quien desarrolló con artesanas de la Asociación su proyecto de Licenciatura en Mediación Pedagógica para graduarse en el Centro de Formación Pedagógica y Tecnología Educativa de la Universidad Técnica Nacional.
Su diagnóstico permitió brindarle a la organización propuestas que fortalezcan el proceso formativo y recursos pedagógicos útiles para la enseñanza y el aprendizaje no formal a las mujeres asociadas que son jefas de hogar y enfrentan retos sociales, económicos y familiares.
Las experiencias recopiladas en entrevistas y observaciones muestran que sin procesos docentes formales, las formadoras de la Asociación han destacado en un firme compromiso con el proceso educativo. Asimismo, han demostrando que la enseñanza de calidad también puede construirse desde la experiencia práctica, la formación continua y una actitud abierta a la innovación y el aprendizaje continuo.
Las formadoras encargadas de impartir las clases en la Asociación han demostrado un crecimiento significativo, no solo a nivel personal, sino también en su capacidad para trabajar grupos de diferentes tamaños, y que son capaces de adaptar contenidos y planificar sus clases -si bien de manera empírica- con un enfoque serio y comprometido.
Este proceso también evidencia que la experiencia, la capacitación constante y la disposición para innovar, son claves en la profesionalización de la enseñanza, contribuyendo a la mejora de la calidad educativa dentro de la Asociación.
Lecciones aprendidas
Hay varias lecciones aprendidas con estas experiencias donde las dificultades pueden convertirse en oportunidades.
- Las oportunidades pueden surgir de manera inesperada: La formación del grupo comenzó por casualidad, cuando una vecina mostró interés en las botellas que llevaba y le propuso usar su casa como “aula” para aprender a decorarlas.
- La comunidad es clave para superar dificultades: La casa donde iniciaron las clases, por lluvia se inundada y creyeron que no podían continuar, pero otra vecina ofreció su casa. Luego, en la pandemia, nuevamente hubo obstáculos, pero el compromiso de las mujeres de la comunidad permitió que el proyecto siguiera adelante.
- El esfuerzo colectivo fortalece cualquier iniciativa: Al inicio, cada estudiante llevaba su propia silla, luego realizaron una rifa para comprar una mesa y sillas, para lograr trabajar y mejorar las condiciones del curso.
- La perseverancia y la gestión pueden hacer realidad los proyectos: Al presentar su propuesta y defenderla ante la municipalidad, logró ganar el proyecto y obtener un aula totalmente equipada, demostrando que la organización y la determinación pueden generar grandes cambios.
- El ambiente pedagógico tiene que ser un lugar de fascinación e inventiva: no inhibir, sino propiciar la dosis de ilusión común y entusiasta requerida para que el proceso de aprender se produzca como mezcla, a través de todos los sentidos.
- Transformación de los sentidos y significados: potenciación de todos los sentidos con los que captamos corporalmente el mundo, porque el aprendizaje es, antes que nada, un proceso corporal que venga acompañado de una sensación de placer.
Así la pedagogía de la ternura en una sensación de placer que logra humanizar la educación, la ternura y el afecto y se convierten en herramientas esenciales para el desarrollo integral de las personas; pues logra un mayor impacto en sus vidas y un aprendizaje integral.
Aportes para la reflexión

Las historias de vida de cada participante no son simples relatos; sino como historias que permiten acceder a la complejidad de la experiencia de cada mujer partícipe, donde se descubren, se dan cuenta que tiene la capacidad de crear productos y se empoderan superando muchas veces problemáticas que sufren como diversas situaciones de violencia ya sea sexual, física o mental.
Estas mujeres también demuestran valentía al enfrentarse a diferentes estereotipos, su empoderamiento genera oportunidades y contribuyen al crecimiento económico y social. Asimismo, demuestran gran capacidad de liderazgo y resiliencia que las impulsa a inspirar a otras mujeres, demostrando que el emprendimiento es una poderosa herramienta para la autonomía y el desarrollo personal y comunitario.
“Me llena de satisfacción, ver como otras aprenden y llegan a contarme que ya tienen encargos, es muy gratificante ver los frutos de las estudiantes. Además, en mi grupito tengo una estudiante con trastorno obsesivo compulsivo y le he logrado enseñar muy bien, ella incluso ha vendido sus productos y con eso se compra sus cositas. Esa es mi mayor paga” señalan participantes en la investigación de la tesiaria Araya Villalobos.
Otra participante en la investigación indica que trabajar con los adultos mayores le enseña más a ella, que a sus estudiantes, “me enseñan del valor de la vida, compartir tiempo con ellos me hace sentir contenta en servirles.
El deseo de las emprendedoras es garantizar que todas las personas participantes de sus clases, independientemente de sus diferencias puedan integrarse y crecer.
La utilización de recursos educativos adaptados a distintos estilos de aprendizaje es fundamental para generar una educación inclusiva y efectiva. También es esencial ofrecer herramientas y recursos que respondan a las diferentes maneras de aprendizaje.
Otro ejemplo significativo es que “un día todas llegaron tristes, apagadas a la clase, yo al notar esto me ingenié una actividad y les dije, vamos afuera, estamos cerca de un parque comunal y me las llevé. Yo puse en una bolsita una serie de papeles, en cada papel escribí una cualidad, como las siguientes, soy fuerte, soy valiente, soy hermosa, soy valiosa, soy auténtica, y cada estudiante escoge un papelito al azar y leía lo que le tocaba. Entonces lo leía en voz alta y decía, yo soy (valiosa), y las demás estudiantes le contestaban, ¡sí lo eres! Esto les cambió por completo la actitud y ayudó a que la clase fluyera de manera amena y productiva.”
La metodología desde la Pedagogía de la ternura desarrollada por la Licda Araya Villalobos para las mujeres artesanas revela algunas de las claves a seguir …










