En Costa Rica, muchas mujeres sostienen hogares, emprenden, trabajan y cuidan, pero todavía enfrentan barreras importantes para acceder en igualdad de condiciones a productos y servicios financieros. Además, debido a las diferencias salariales o barreras que la alejan de la vida laboral por periodos, al llegar a la jubilación la brecha entre hombres y mujeres pensionados es cercana al 50%.
Esta realidad quedó reflejada en el IV Informe de Brechas entre Hombres y Mujeres en el Acceso y Uso de Productos y Servicios Financieros, presentado por diversas instituciones nacionales, con el objetivo de visibilizar las desigualdades que aún persisten en el sistema financiero costarricense.
Entre los principales hallazgos, el informe señala que las mujeres acceden a menos crédito y reciben montos menores, aunque participen activamente en el sistema financiero. También tienen menor participación en pensiones y, cuando logran pensionarse, reciben ingresos más bajos.
A estas diferencias se suma una menor presencia de mujeres en inversiones y mercados de valores, así como un acceso más limitado a seguros productivos y empresariales, lo que reduce las oportunidades para fortalecer sus actividades económicas.
Sin embargo, el informe también destaca un dato positivo: las mujeres presentan mejores niveles de pago y cumplen con sus compromisos financieros. Este hallazgo evidencia que el problema no está en la capacidad de las mujeres, sino en las condiciones del sistema que aún limitan su acceso a mejores oportunidades.
La inclusión financiera, según el informe, no debe verse únicamente como un asunto técnico, sino como una herramienta fundamental para que las mujeres puedan tomar decisiones sobre su vida, su futuro y sus recursos.
Cuando una mujer accede a crédito, ahorra, protege su patrimonio o invierte, no solo mejora su calidad de vida, sino que también fortalece su hogar, impulsa su emprendimiento y contribuye al desarrollo económico y social del país.
El documento también reconoce que no todas las mujeres enfrentan la misma realidad. Algunas permanecen excluidas del sistema financiero, otras apenas empiezan a vincularse a estos servicios y otras han avanzado, pero todavía encuentran obstáculos para acceder a mejores condiciones.
Este enfoque permite plantear soluciones más justas y ajustadas a cada necesidad. Cerrar las brechas financieras no se trata únicamente de abrir cuentas o facilitar créditos, sino de generar oportunidades reales, reducir desigualdades y construir un país más equitativo.
El informe se plantea como una herramienta para orientar cambios en la oferta financiera, con servicios más adecuados a la realidad de las mujeres y con un enfoque que vaya más allá del acceso, tomando en cuenta el uso efectivo y pertinente de los productos financieros.
En el país ya existen esfuerzos en esta línea, como los programas de capacitación, acompañamiento y acceso a servicios empresariales impulsados por instituciones como el Instituto Nacional de Aprendizaje y el Ministerio de Economía, Industria y Comercio, que han permitido a mujeres emprendedoras formalizar, desarrollar y hacer crecer sus negocios.
La elaboración del informe fue resultado del trabajo conjunto del Comité Interinstitucional para la Inclusión Financiera de las Mujeres, impulsado por el Instituto Nacional de las Mujeres, con apoyo del Ministerio de Economía, Industria y Comercio, el Instituto Nacional de Aprendizaje, el Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero, la Superintendencia General de Entidades Financieras, la Superintendencia General de Valores, la Superintendencia de Pensiones, la Superintendencia General de Seguros, el Sistema de Banca para el Desarrollo y la Asociación Bancaria Costarricense.
El mensaje central del informe es claro: cuando una mujer avanza, también avanza su familia, su comunidad y el país.









