RESIDUOS ORGÁNICOS REPRESENTAN UN RETO CLAVE PARA REDUCIR EMISIONES EN COSTA RICA

Más de la mitad de los residuos municipales que se generan en el país corresponden a materiales orgánicos, una situación que se ha convertido en uno de los principales desafíos ambientales y climáticos para el país.

Cuando estos residuos no reciben un tratamiento adecuado y llegan a los rellenos sanitarios, producen metano, un gas de efecto invernadero con alto impacto en el calentamiento global.

Ante este panorama, CEGESTI desarrolló el proyecto “Implementar una hoja de ruta para mejorar la gestión de residuos orgánicos y reducir las emisiones de metano en Costa Rica”, con apoyo de la Coalición Clima y Aire Limpio, el Ministerio de Salud y el Ministerio de Ambiente y Energía.

La iniciativa busca fortalecer las capacidades de las municipalidades para planificar y ejecutar soluciones sostenibles que permitan aprovechar los residuos orgánicos, disminuir emisiones contaminantes y avanzar hacia una gestión integral de residuos.

Según la Política Nacional para la Gestión Integral de Residuos 2023-2033, los residuos orgánicos representan aproximadamente el 53% de los residuos municipales ordinarios generados en el país. Además, el sector residuos aporta cerca del 14,8% de las emisiones nacionales de gases de efecto invernadero.

CEGESTI destacó que el aprovechamiento adecuado de estos residuos es una de las oportunidades más inmediatas para reducir emisiones de metano, fortalecer la economía circular y mejorar la gestión ambiental desde los gobiernos locales.

Como parte del proyecto, se elaboró una guía técnica para apoyar la planificación de residuos orgánicos dentro de los Planes Municipales de Gestión Integral de Residuos. También se promovió el diseño de estrategias específicas para municipalidades y se realizaron estudios de prefactibilidad técnica y económica para proyectos de tratamiento de residuos orgánicos.

Además, se impulsaron procesos de capacitación dirigidos a gobiernos locales, con el propósito de facilitar decisiones basadas en criterios técnicos, ambientales y financieros.

El metano es considerado uno de los gases con mayor capacidad de calentamiento en el corto plazo, por lo que su reducción es vista como una acción efectiva para desacelerar el cambio climático y reducir riesgos asociados a fenómenos extremos, afectaciones en la calidad del aire y desafíos para la seguridad alimentaria.

Con este tipo de acciones, Costa Rica busca fortalecer su compromiso con la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, el cumplimiento del Compromiso Global del Metano y la construcción de comunidades más resilientes frente al cambio climático.

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