Especialistas advierten sobre alteraciones en el sueño, ansiedad, baja autoestima y dificultades de concentración. También recomiendan a los padres prestar atención a los hábitos digitales de sus hijos.
El uso excesivo de redes sociales entre niños y adolescentes genera preocupación entre especialistas en salud mental, debido a sus posibles efectos sobre el bienestar emocional, el descanso, el rendimiento académico y las relaciones personales.
Aunque estas plataformas ofrecen oportunidades para comunicarse, aprender y entretenerse, su utilización desmedida o difícil de controlar puede convertirse en un problema, especialmente durante la adolescencia, etapa fundamental para el desarrollo de la identidad y la autoestima.
Según datos citados de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente uno de cada siete adolescentes entre los 10 y los 19 años presenta algún trastorno de salud mental, siendo la ansiedad y la depresión dos de los más frecuentes.
A esto se suma el denominado miedo a quedarse fuera o perderse algo de lo que ocurre en las redes sociales, una situación que puede provocar la necesidad de permanecer conectado constantemente y revisar las plataformas de manera repetitiva.
PADRES DEBEN PRESTAR ATENCIÓN A CAMBIOS DE COMPORTAMIENTO
Rocío Aguilar, directora de Psicología de la Universidad San Marcos, explicó que las redes sociales no son perjudiciales por sí mismas, pero pueden convertirse en un problema cuando comienzan a sustituir actividades importantes de la vida cotidiana.
“Las redes sociales no son necesariamente perjudiciales; el problema aparece cuando su uso comienza a desplazar actividades importantes de la vida cotidiana o se convierte en una fuente constante de malestar”, señaló la especialista.
Aguilar destacó que los adultos desempeñan un papel fundamental, ya que los menores también aprenden mediante el ejemplo que reciben en sus hogares sobre el uso de celulares y otros dispositivos electrónicos.
Por esta razón, recomendó observar posibles cambios en los hábitos de sueño, el estado de ánimo, el rendimiento académico y las relaciones personales.
Asimismo, consideró importante conversar con los menores sobre la comparación social, la búsqueda de aprobación y la presión que pueden experimentar al utilizar estas plataformas.
PROPONEN EDAD MÍNIMA DE 15 AÑOS PARA REDES SOCIALES
En Costa Rica, la preocupación por la exposición de menores a los entornos digitales también ha llegado a la Asamblea Legislativa.
El expediente N.° 25.805, denominado “Ley de Protección y Edad Mínima para el Acceso a Redes Sociales”, propone establecer los 15 años como edad mínima para crear cuentas en determinadas plataformas.
La iniciativa también contempla obligaciones para las empresas proveedoras de estos servicios, relacionadas con la verificación de edad, la privacidad, la seguridad y la protección de datos personales.
Se trata de una propuesta legislativa y no de una prohibición vigente.
OCHO RECOMENDACIONES PARA LAS FAMILIAS
La especialista de la Universidad San Marcos plantea una serie de medidas para fomentar un uso más saludable de las redes sociales:
- Establecer horarios y espacios libres de dispositivos, especialmente durante las comidas, el estudio y la convivencia familiar.
- Evitar el uso de celulares y tabletas antes de dormir.
- Desactivar notificaciones innecesarias que incentiven la revisión constante del teléfono.
- Promover actividades recreativas, ejercicio, lectura y encuentros con familiares y amigos.
- Conversar sobre los contenidos que consumen los menores y la presión social que pueden experimentar.
- Vigilar cambios en el sueño, las emociones, el rendimiento académico y las relaciones personales.
- Enseñar a proteger la privacidad, identificar riesgos digitales y establecer límites.
- Buscar apoyo profesional cuando el uso de redes sociales afecte significativamente la vida cotidiana.
La especialista enfatizó que el objetivo no es eliminar las redes sociales, sino desarrollar hábitos digitales equilibrados que permitan aprovechar sus beneficios sin comprometer el bienestar y desarrollo de niños y adolescentes.
El acompañamiento familiar, la educación digital y la identificación temprana de señales de alerta resultan fundamentales para prevenir situaciones de riesgo.
















