jueves, noviembre 5, 2026

DEL DESEMPLEO A CREAR UNA EMPRESA QUE ABRE OPORTUNIDADES LABORALES

Perder su empleo a los 29 años llevó a Luis Fernando Alvarado a crear una empresa para ayudar a otras personas a encontrar trabajo. En 2015, un despido interrumpió su carrera gerencial y lo enfrentó a dudas personales y dificultades económicas. En medio de esa etapa nació Right People, una iniciativa de reclutamiento que, once años después, conecta las necesidades de las empresas con el talento y las aspiraciones de quienes buscan una oportunidad laboral.

Su historia también incluye la docencia, el deporte, el teatro y, más recientemente, un certamen de belleza masculina. Luis Fernando conversó sobre sus comienzos, la confianza de sus primeros clientes y la disciplina que lo ha acompañado para emprender y asumir nuevos retos.

¿Qué lo impulsó a crear Right People en ese momento de su vida

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En el 2015, me enfrenté por primera vez a un despido, tenía 29 años, pensé que estaba en la mejor etapa de mi vida profesional, graduado y con un puesto gerencial, pero por razones del destino, se dio el despido de esa empresa, es una experiencia que te enfrenta a muchas preguntas, me cuestioné mi profesionalismo, mi experiencia, si estaba apuntando muy alto con lo que quería, y creo que conocí la depresión.

Duré un tiempo asimilando la noticia, venía enfrentando otras situaciones en ese momento, un accidente de tránsito muy grave, en la que hubo importantes pérdidas materiales, una vida en juego y muchos sueños frustrados; una ruptura sentimental. A raíz del accidente sabía que la liquidación y los ahorros no iban a durar mucho tiempo. Fue un año muy duro en todo aspecto.

Empecé a buscar trabajo, encontré, luego de unos tres meses lo que generaba apenas daba para sostenerme, en ese momento además del trabajo, daba clases de Recursos Humanos y Logística en un Centro de Estudios Técnicos, le propuse a la persona encargada de la oficina que me diera la oportunidad de ser yo quién le reclutaba el personal y que no contratara a la empresa de reclutamiento, aceptó mi propuesta, pero me fui pensando en cómo hacerlo en una época en la que la virtualidad no era tan latente, no tenía un correo ni un número telefónico para contactar, así que desistí de la idea hasta que me volvió a contactar con la idea de un proyecto de una empresa de reclutamiento. Como no tenía nada que perder aproveché el ofrecimiento y comencé a darle forma a los inicios de Right People.

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¿Cuál fue el mayor reto al comenzar y cómo logró ganarse la confianza de sus primeros clientes?

Creo que el mayor reto fue sostenerme económicamente mientras intentaba construir una empresa desde cero. Durante los primeros cinco meses de Right People no tuve un solo cliente. Paralelamente, impartía clases de Recursos Humanos y Logística en un centro de estudios técnicos, y esos ingresos eran los que me permitían subsistir.

Recuerdo que comencé a contarles a mis amigos y conocidos de Facebook e Instagram sobre el proyecto que estaba desarrollando. Les explicaba qué era Right People, cuáles servicios ofrecía y cómo podía ayudar a las empresas. Hasta que un día, uno de esos amigos recordó lo que yo estaba haciendo y decidió darme la oportunidad de realizar mi primer proceso de reclutamiento.

Para mí, aquello significó muchísimo. No era solamente conseguir mi primer cliente; era que alguien había decidido confiar en mí y en un proyecto que apenas estaba comenzando.

Asumí aquel proceso con una enorme responsabilidad, porque sabía que tenía que responder a esa confianza con resultados. Poco a poco comenzaron a surgir nuevas oportunidades. También decidí incorporarme a un grupo de networking, una experiencia que me permitió ampliar mi red de contactos, dar a conocer mis servicios y generar nuevas relaciones comerciales.

¿Cómo ayuda Right People a conectar las necesidades de una empresa con el talento y las aspiraciones de una persona?

Siempre he creído que una buena contratación tiene que funcionar para ambas partes. De nada sirve llenar una vacante si la persona no encaja con el puesto, con el equipo de trabajo o con lo que busca para su desarrollo profesional. Por eso, en Right People procuramos conocer primero a la empresa: entender sus necesidades, su cultura organizacional, sus objetivos y hasta el estilo de liderazgo de la persona con la que trabajará el candidato.

Pero también buscamos conocer a las personas más allá de su currículum. Nos interesa comprender sus capacidades, sus aspiraciones, sus motivaciones y lo que esperan construir en su carrera profesional.

Cuando logramos conectar esas dos realidades, no solamente estamos cubriendo una vacante, estamos contribuyendo a crear relaciones laborales más sólidas y oportunidades de crecimiento.

¿Qué es lo que más satisfacción le da el trabajo que hace?

Right People nació con un propósito que, desde sus inicios, ha sido ayudar a las personas. Con el tiempo, ese propósito se fue ampliando: ayudar a las empresas a encontrar el talento que necesitan y, al mismo tiempo, ayudar a las personas a encontrar oportunidades que puedan transformar sus vidas. Detrás de cada contratación hay mucho más que un puesto de trabajo. Hay una persona que puede recuperar su estabilidad económica, alcanzar una meta, apoyar a su familia o comenzar una nueva etapa profesional.

Una de las mayores satisfacciones de este trabajo es saber que, a través de nuestros servicios, hemos podido contribuir a que muchas personas encuentren esas oportunidades.

Por eso siempre digo que, más allá de reclutar talento, nuestro verdadero propósito es ayudar. Right People nació de una oportunidad que cambió mi vida, y hoy trabajamos para que más personas también puedan encontrar una oportunidad que transforme la suya.

¿Qué sueña alcanzar con Right People y qué oportunidades busca abrir para las empresas y las personas de Heredia?

Mi sueño es seguir consolidando Right People como una empresa referente en gestión del talento humano, pero también como una organización que genere un impacto positivo en las personas. Quiero que más empresas comprendan que invertir en su talento humano no es un gasto, sino una decisión estratégica para crecer.

En una provincia como Heredia, donde existe un importante desarrollo empresarial y una gran diversidad de talento, veo oportunidades para acompañar a las organizaciones en sus procesos de crecimiento, profesionalización y fortalecimiento de equipos.

¿Qué lo llevó a participar en un concurso de belleza?

Principalmente, las ganas de seguir retándome, salir de mi zona de confort y descubrir nuevas capacidades en mí mismo.

Siempre he sido una persona muy inquieta, a la que le gusta aprender y vivir experiencias diferentes. A lo largo de mi vida he asumido retos en distintos ámbitos: como empresario, en el deporte, la natación, correr, el teatro y hasta el stand-up comedy.

Cada una de esas experiencias me ha permitido desarrollar nuevas habilidades, conocer personas y descubrir facetas de mí mismo que antes ni siquiera imaginaba.

Cuando surgió la oportunidad de participar en un certamen de belleza masculina, pensé: ¿por qué no? Era algo completamente diferente a todo lo que había hecho y precisamente eso fue lo que despertó mi interés. Participar no se trata únicamente de buscar un título. Se trata de asumir un nuevo desafío, disfrutar del proceso y descubrir hasta dónde puedo llegar cuando decido comprometerme con algo que nunca había hecho.

¿Cómo romper los estigmas sobre la belleza masculina?

Creo que la mejor manera de romper los estereotipos es enfrentándolos, dejando de creer en ellos y teniendo la seguridad suficiente para hacer aquello con lo que realmente nos sentimos cómodos.

Durante mucho tiempo se han construido ideas sobre cómo debe verse un hombre, cómo debe comportarse y cuáles actividades son consideradas masculinas o femeninas. Muchas veces somos nosotros mismos quienes terminamos creyendo en esas ideas y permitiendo que condicionen nuestras decisiones.

Para mí, romper esos paradigmas comienza por tener confianza en uno mismo, desarrollar seguridad personal y dejar de buscar constantemente la aprobación de los demás.

Si un hombre se siente bien cuidando su alimentación, haciendo ejercicio, realizándose tratamientos faciales, cuidando sus manos, sus pies o su apariencia personal, ¿por qué debería sentirse cuestionado por hacerlo? Todo eso forma parte del autocuidado, del bienestar y, sobre todo, de quererse y valorarse a uno mismo. Cuidarse no nos hace más ni menos hombres. Simplemente demuestra que nos importa nuestro bienestar y que nos sentimos cómodos dedicándonos tiempo.

Creo que debemos dejar de asociar determinadas actividades con una pérdida de masculinidad y comenzar a entender que cada persona tiene derecho a expresarse, cuidarse y sentirse bien consigo misma.

¿Cómo busca inspirar a otras personas a descubrir su mejor versión?

Creo que la mejor manera de inspirar a otras personas es a través del ejemplo y de nuestra propia historia.

Si algo he aprendido es que no necesitamos estar en el momento perfecto de nuestras vidas ni tener todo resuelto para comenzar a trabajar por nuestros sueños.

Mi historia es un ejemplo de eso. Right People nació en uno de los momentos más difíciles de mi vida, cuando atravesaba situaciones personales, emocionales y económicas bastante complejas. Y, sin embargo, fue precisamente en medio de esas circunstancias cuando surgió una oportunidad que terminó transformando mi vida.

Por eso, uno de los mensajes que más me interesa transmitir es que no debemos esperar a que todas las condiciones sean perfectas para comenzar. Creo que las oportunidades muchas veces llegan en momentos que no imaginamos, y lo importante es tener la disposición, la seguridad y la valentía para reconocerlas y aprovecharlas.

Para mí, tener seguridad en uno mismo no significa creer que lo sabemos todo, sino reconocer nuestras capacidades y, al mismo tiempo, tener la humildad de aceptar que siempre habrá algo nuevo que aprender. Creo que nuestra mejor versión nunca será una versión definitiva, porque siempre estaremos en constante evolución.

Y si a través de mi historia logro que alguien comprenda que no necesita tener una vida perfecta para comenzar, que puede reinventarse en cualquier momento y que siempre tendrá la oportunidad de seguir mejorando, entonces sentiré que estoy generando un impacto positivo. Porque al final, no se trata de alcanzar una versión perfecta de nosotros mismos, sino de tener el compromiso de seguir construyendo una mejor versión cada día.