sábado, septiembre 12, 2026

ARQUITECTURA SENSORIAL: DISEÑAR CIUDADES QUE CUIDEN, ORIENTEN E INCLUYAN

La intensidad de una luz, el ruido de una calle, la temperatura de un edificio, la textura del piso o la facilidad para encontrar una salida influyen en la forma en que las personas utilizan y disfrutan los espacios.

Cuando estas condiciones están bien resueltas, una vivienda puede ofrecer mayor autonomía, un centro educativo puede favorecer la concentración y un parque puede convertirse en un lugar de encuentro. Cuando se ignoran, los mismos espacios pueden generar cansancio, desorientación, inseguridad o exclusión.

En esa relación entre el cuerpo y el entorno se encuentra el valor de la arquitectura sensorial: una forma de diseñar que va más allá de la apariencia y coloca la experiencia humana en el centro de cada proyecto.

DISEÑAR PARA LA VIDA COTIDIANA

La arquitectura sensorial estudia cómo la iluminación, los sonidos, los aromas, las texturas, los colores, la ventilación, la temperatura y la organización de los recorridos afectan a quienes habitan un lugar, concientizar sobre estos aspectos fue el centro del encuentro “Más que Arquitectas”, una actividad organizada por Proyect-Arq CR que reunió a profesionales de diferentes áreas de la arquitectura.

No se trata únicamente de perfumar un ambiente, colocar plantas o elegir colores agradables. Su verdadero propósito es comprender qué provoca cada elemento, a quién beneficia, a quién puede afectar y cómo incorporarlo para crear lugares seguros, funcionales y acogedores.

Una iluminación adecuada puede ayudar a una persona a orientarse. El control del ruido puede mejorar la comunicación y la concentración. Las texturas pueden ofrecer información sobre un recorrido y una temperatura bien regulada puede evitar malestar y favorecer la permanencia.

Cada decisión arquitectónica, incluso aquella que parece pequeña, puede cambiar la experiencia diaria de una persona.

ESCUCHAR ANTES DE TRAZAR

Para la arquitecta Yariela Vindas, quien abrió el evento Más que Arquitectas, el diseño debe comenzar mucho antes de dibujar un plano, el profesional debe valorar cómo la persona se va a sentir en ese espacio.
Para la arquitecta Yariela Vindas, quien abrió el evento Más que Arquitectas, el diseño debe comenzar mucho antes de dibujar un plano, el profesional debe valorar cómo la persona se va a sentir en ese espacio.

Para la arquitecta Yariela Vindas, quien abrió el evento, el diseño debe comenzar mucho antes de dibujar un plano.

“Escucho, valido con el cuerpo y sensibilizo el espacio”, explicó al presentar su método de trabajo YVS.

Escuchar significa conocer las rutinas, necesidades, dificultades y expectativas de quienes utilizarán la edificación.

Validar con el cuerpo requiere caminar los espacios, observar los desplazamientos y reconocer las barreras que podrían pasar inadvertidas desde un escritorio.

Sensibilizar consiste en transformar esas experiencias en decisiones concretas sobre iluminación, acústica, orientación, materiales, accesibilidad, colores y lugares de descanso.

El diseño deja así de partir únicamente de medidas y planos para comenzar desde una pregunta más cercana: ¿cómo se sentirá una persona al vivir, trabajar, estudiar o desplazarse aquí?

CIUDADES QUE SE ADAPTAN A LAS PERSONAS

No todas las personas experimentan un espacio de la misma manera.

La edad, el embarazo, una lesión, el envejecimiento o una discapacidad temporal o permanente pueden modificar profundamente la relación con el entorno.

Un recorrido sencillo para una persona puede convertirse en una barrera para otra. Una luz intensa puede causar desorientación; un ruido constante puede impedir la concentración y la ausencia de lugares para descansar puede limitar la participación de adultos mayores, niños o personas con alguna condición física, detalló Yariela.

El reto, por tanto, no consiste en exigir que las personas se adapten a los espacios. Son los espacios los que deben tener capacidad para responder a la diversidad y a las necesidades cambiantes de la población.

Esta visión puede aplicarse en viviendas, aceras, parques, escuelas, hospitales, oficinas, comercios, centros culturales, salones comunales y edificios públicos.

Cuando una ciudad toma en cuenta la experiencia sensorial, puede facilitar el desplazamiento independiente, reducir riesgos y permitir que más personas participen activamente en la vida de sus comunidades.

ESPACIOS QUE CREAN COMUNIDAD

La arquitectura también influye en la manera en que las personas se relacionan, explicó Yariela, quien durante quince minutos mantuvo atentos a una audiencia de profesionales del sector.

Un parque con buena iluminación, recorridos claros, zonas de descanso y condiciones adecuadas de seguridad puede generar confianza y sentido de pertenencia.

Un centro cultural con una acústica apropiada y acceso sencillo puede recibir a públicos diversos. Una escuela que controle el ruido y el calor puede brindar mejores condiciones para aprender.

El diseño puede acercar o separar, invitar a permanecer o provocar deseos de marcharse. Por eso, la arquitectura sensorial tiene potencial para transformar no solamente edificios, sino también barrios y ciudades.

UN ENCUENTRO PARA REPENSAR LA ARQUITECTURA

El encuentro permitió reconocer el liderazgo de las mujeres en la arquitectura y abrir una conversación sobre nuevas formas de responder a las necesidades reales de las comunidades.

El principal aporte del encuentro fue recordar la responsabilidad que existe detrás de cada proyecto: construir lugares donde las personas no solamente puedan entrar, sino también orientarse, sentirse seguras y desarrollar su vida con autonomía.

Vindas planteó una visión en la que la arquitectura escucha antes de intervenir y reconoce que el cuerpo también tiene información importante para el diseño, además ofreció a los profesionales del área su experiencia para que cada día sean más quienes vean en el diseño sensorial una forma de construir comunidades.

MÁS QUE EDIFICIOS BONITOS

Una obra no debería valorarse únicamente por su apariencia, tamaño o cantidad de metros cuadrados construidos.

También debe medirse por la libertad que ofrece, las barreras que elimina, las experiencias que genera y su capacidad para mejorar el bienestar colectivo.

La arquitectura sensorial propone pasar de ciudades que simplemente contienen personas a ciudades que las comprenden.

Ese cambio comienza al reconocer que cada luz, sonido, textura, temperatura y recorrido puede influir en la vida cotidiana. Diseñar con esa conciencia permite crear espacios más humanos y comunidades donde nadie tenga que sentirse ajeno.

El grupo organizador de Proyect-Arq CR reunió a profesionales de diferentes áreas de la arquitectura para generar conciencia sobre el valor de la arquitectura sensorial.
El grupo organizador de Proyect-Arq CR reunió a profesionales de diferentes áreas de la arquitectura para generar conciencia sobre el valor de la arquitectura sensorial.