El Banco Hipotecario de la Vivienda (BANHVI) mantiene en ejecución 20 proyectos habitacionales en seis provincias del país, los cuales permitirán brindar vivienda a miles de familias en condición de vulnerabilidad.
Según información oficial, estas iniciativas contemplan la construcción de 2.578 casas, lo que beneficiará a 7.992 personas, con una inversión cercana a los ¢75.984 millones.
Las obras se desarrollan en comunidades como Barranca, Pocosol, Río Jiménez, Sagrada Familia, Paraíso, Lepanto y Liberia, entre otras, e incluyen no solo viviendas, sino también infraestructura que busca mejorar la calidad de vida de las familias.
De acuerdo con el gerente general a.i. de la institución, Walter Muñoz Caravaca, los proyectos financiados mediante el Bono Familiar de Vivienda incorporan obras complementarias como aceras, calles asfaltadas, señalización, sistemas de alcantarillado, hidrantes y soluciones sépticas, así como parques y espacios comunales.
Además, las urbanizaciones cuentan con servicios básicos garantizados como electricidad y acceso a agua potable, y están ubicadas en zonas cercanas a fuentes de empleo, centros educativos y servicios de salud.
PROYECTOS EN DIFERENTES REGIONES
Entre los desarrollos en ejecución destacan proyectos como Boulevard del Sol IV etapa, La Bendición en Puntarenas, Las Rosas de Río Jiménez en Limón, Condominio Vertical Jacarandas en San José, Cerro Verde en Cartago, Veredas del Río II en Guanacaste, Creciendo Juntos y El Jobo II en Alajuela.
Las autoridades señalan que estas soluciones habitacionales permiten a las familias dejar atrás condiciones como el hacinamiento, el pago de alquileres o vivir en zonas de riesgo, para acceder a entornos más seguros y adecuados.
El BANHVI también desarrolla proyectos en territorios indígenas, zonas insulares del Golfo de Nicoya y barras del Caribe, incluyendo comunidades como Alto Chirripó, territorios Ngöbe en Coto Brus, Bribri en Talamanca, así como Isla Chira, Venado, Caballo y Tortuguero.
En estos casos, las viviendas se diseñan considerando las condiciones climáticas y culturales de cada región, incorporando características como ventilación cruzada, techos altos y uso de materiales adecuados.
Como parte del proceso, las familias beneficiarias participan en un Plan de Acompañamiento Social, que incluye capacitación en educación financiera, normas de convivencia y organización comunitaria, antes, durante y hasta un año después de recibir sus viviendas.
Desde el BANHVI destacan que el acceso a una vivienda digna no solo brinda seguridad, sino que también permite a las familias destinar recursos que antes utilizaban en alquiler a necesidades como alimentación, educación y salud.







