La forma en que se distribuye la electricidad está evolucionando, y la corriente directa comienza a posicionarse como una alternativa para optimizar el uso de la energía en edificios, industrias y redes empresariales.
Precisamente, en una ponencia, en el marco del evento ICT Summit BICSI CALA 2026 realizado en Costa Rica, Efrén Vargas, Technical System Engineer de Panduit, explicó que esa doble o triple conversión implica pérdidas energéticas, costos y calor residual. Ante ello, la tecnología FMPS busca evitar esta situación y avanzar hacia una distribución “segura y sostenible” de la energía, con alta eficiencia y menor generación de carbono.
Vargas explicó que buena parte de los equipos que hoy se utilizan en oficinas, centros de datos y redes ya trabajan realmente en corriente directa, aunque el usuario final no siempre lo perciba. “Las cámaras se alimentan en DC, los switches en DC, los servidores en DC, la iluminación LED también termina convirtiendo la energía”, explicó el vocero durante su presentación. A partir de esa realidad, añadió, la pregunta ya no es si la corriente directa tiene sentido, sino por qué seguir obligando al sistema a pasar por conversiones adicionales cuando existe una alternativa para distribuirla de forma más directa
Especialistas señalan que este cambio responde al crecimiento de las energías renovables y a la digitalización de las operaciones, ya que muchas de estas fuentes, como la solar y la eólica, generan electricidad en corriente directa, mientras que gran parte de la infraestructura tradicional aún utiliza corriente alterna.
Actualmente, esta diferencia obliga a realizar conversiones adicionales que generan pérdidas de energía, costos y calor. Ante este escenario, tecnologías como la energía gestionada por fallas (FMPS) buscan reducir estas ineficiencias mediante una distribución más directa y segura.
Según expertos, muchos de los dispositivos utilizados en oficinas, centros de datos y redes ya funcionan internamente con corriente directa, como cámaras, servidores y sistemas de iluminación LED, lo que refuerza la necesidad de adaptar los sistemas de distribución a esta realidad.
Además de mejorar la eficiencia, estas nuevas tecnologías incorporan sistemas de seguridad que permiten monitorear constantemente la energía y cortar el suministro en milisegundos ante cualquier anomalía, reduciendo riesgos de descarga o incendio.
Otro de los beneficios señalados es la reducción de costos, tanto en instalación como en operación, así como una mayor facilidad para implementar soluciones en distintos entornos, desde edificios corporativos hasta hospitales, aeropuertos y centros logísticos.
De acuerdo con especialistas, este enfoque marca una transición en el modelo energético, donde la corriente directa vuelve a cobrar relevancia como una opción más eficiente, segura y adaptable a las necesidades actuales.







