Por Isabel Brenes Garro
Directora de Swan Estética y Spa.

A pesar del avance científico en la dermatología y estética, todavía existen creencias profundamente arraigadas que influyen en la forma en que las personas entienden y practican el cuidado de la piel.
Dos de estos mitos siguen siendo especialmente frecuentes y merecen ser aclarados desde una perspectiva informada y responsable.

Mito 1: El cuidado de la piel es solo para mujeres.
Este es un mito de origen cultural más que médico. Aún hoy muchos hombres, asocian el cuidado de la piel con la estética femenina y no con la salud.
No es raro escuchar frases como:

“Eso es cosa de mujeres” o “Yo vengo porque mi esposa me lo pidió”
Esta percepción no solo es errónea, sino que también limita el acceso de los hombres a una correcta prevención del envejecimiento cutáneo, del daño solar y de múltiples patologías de la piel.
La verdad es sencilla y contundente. LA PIEL NO TIENE GENERO.
Todos los seres humanos poseen piel, envejecen, se exponen al sol, a la contaminación y al estrés. Si bien existen diferencias hormonales y estructurales entre la piel masculina y femenina, estas no justifican la exclusión de ningún grupo del cuidado cutáneo.
El cuidado de la piel no es un asunto de vanidad, sino de salud, prevención y educación.
Mito 2: Los alimentos aplicados como mascarillas nutren la piel
Otro mito ampliamente difundido es la creencia de que ciertos alimentos – como miel, huevo, azúcar, sal, pepinos, aguacate, limón o café- aportan beneficios a la piel cuando se aplican directamente sobre ella.
Quienes defienden esta práctica suelen afirmar que “los nutrientes sí penetran la piel” y que por lo tanto, el efecto es similar al de un producto cosmético.
Sin embargo, esta afirmación no es científicamente correcta.
La piel cumple una función de barrera protectora. Su capa más externa, el estrato córneo, esta diseñada precisamente para impedir el ingreso de sustancias externas.
Las proteínas, vitaminas y minerales presentes en los alimentos:
-Tienen un tamaño molecular demasiado grande.
-no están estabilizados.
-no están formulados para atravesar la barrera cutánea,
Por eso, los verdaderos beneficios nutricionales de los alimentos se obtienen al ingerirlos, cuando el organismo los digiere y los absorbe a través del sistema digestivo, no al aplicarlos sobre la piel.
¿Porqué algunas personas creen que si funcionan?
Vivimos en una cultura donde lo natural se asocia con: más seguro, más sano, más puro.
Aunque algo sea natural, no significa que sea efectivo o seguro para la piel, por ejemplo el limón puede manchar o irritar. Muchas mascarillas caseras hidratan momentáneamente, dan suavidad por algunas horas. Ese resultado rápido refuerza la creencia de que si funciona, aunque el efecto no sea profundo ni duradero.
Conclusión Clara: La piel se nutre desde adentro con una buena alimentación y se cuida por fuera con productos formulados científicamente para penetrar de forma segura y eficaz.


