Colegio de Médicos advierte que la acumulación de tensión puede reducir la capacidad para manejar situaciones que normalmente no provocarían una reacción agresiva.
Una maniobra en carretera, un conductor que no cede el paso o unos pocos segundos de espera en medio de una presa pueden parecer situaciones menores, pero cuando se combinan con altos niveles de estrés y frustración pueden terminar en discusiones e incluso episodios de violencia.
El Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica hizo un llamado a reflexionar sobre lo que ocurre antes de que una molestia cotidiana se transforme en una reacción agresiva, especialmente ante los episodios de violencia registrados en espacios públicos.
Según la institución, las dificultades económicas, la incertidumbre, los problemas personales y otras cargas acumuladas pueden disminuir la tolerancia de las personas frente a nuevas situaciones frustrantes. En las carreteras se suman factores como la congestión vial, problemas de señalización y determinadas características de las vías.
El presidente del Colegio de Médicos y Cirujanos, Elliott Garita Jiménez, advirtió que la violencia no debe convertirse en una respuesta automática ante las molestias o diferencias propias de la convivencia diaria.
“Tenemos que recuperar la capacidad de hacer una pausa antes de reaccionar”, manifestó Garita, quien recordó que una respuesta impulsiva puede convertir una situación cotidiana en un problema con consecuencias mucho mayores.
NO TOMAR TODO COMO UN ATAQUE PERSONAL
La forma en que una persona interpreta las acciones de los demás también puede determinar si una situación termina o escala.
El psiquiatra Andrea Mesén Fainardi explicó que este fenómeno es particularmente importante en carretera, donde el anonimato puede provocar que un conductor deje de percibir que detrás del otro vehículo existe una persona que también puede estar atravesando estrés, dificultades o frustraciones.
Cuando una maniobra se interpreta inmediatamente como una provocación deliberada, el enojo puede aumentar aunque no exista información suficiente para asegurar que la otra persona actuó con esa intención.
Por esta razón, los especialistas recomiendan evitar personalizar de inmediato lo ocurrido, preguntarse si realmente existió intención de provocar y valorar la verdadera importancia del incidente antes de responder.
UNOS SEGUNDOS PUEDEN EVITAR CONSECUENCIAS MAYORES
Mesén destacó que, en muchas ocasiones, la diferencia entre dejar pasar una situación o entrar en una confrontación puede ser de apenas unos segundos, mientras que las consecuencias de una discusión pueden ser mucho mayores.
“Si yo puedo darle campo a otra persona, probablemente no va a pasar nada. No voy a llegar diez minutos más tarde. Voy a llegar, si acaso, cinco segundos más tarde. No debería interpretarlo como algo personal”, indicó.
El especialista explicó además que la frustración muchas veces no comienza en la carretera o en el lugar donde ocurre el conflicto, sino que es producto de una carga emocional acumulada previamente.
De esta manera, una situación aparentemente pequeña puede generar una reacción desproporcionada porque la persona no está respondiendo únicamente al incidente del momento, sino a una serie de frustraciones que ya estaban presentes.
MANEJAR LA FRUSTRACIÓN AYUDA A PREVENIR LA VIOLENCIA
Para el Colegio de Médicos, reconocer el enojo y evitar actuar desde la impulsividad son pasos fundamentales para impedir que los conflictos cotidianos escalen.
Garita enfatizó que manejar la frustración no significa ignorar aquello que molesta, sino decidir conscientemente cómo responder.
Ceder el paso, dejar pasar una situación o simplemente continuar el camino pueden parecer decisiones pequeñas, pero pueden marcar una diferencia importante cuando una confrontación comienza a escalar.
Los especialistas también advierten que una persona puede iniciar una discusión pensando que permanecerá únicamente en un intercambio verbal, sin considerar que la otra parte también puede reaccionar y que el enfrentamiento puede trasladarse rápidamente fuera de los vehículos.
Por ello, el llamado de los médicos es a no asumir que cada acción de otra persona constituye una provocación, evitar las confrontaciones y recordar que detrás de cada vehículo hay una persona cuyas circunstancias se desconocen.


















