lunes, septiembre 7, 2026

GUARDAR MAL LAS CROQUETAS PUEDE ENFERMAR A PERROS Y GATOS

Mantener abierta la bolsa de alimento, dejar las croquetas expuestas o almacenarlas en recipientes mal cerrados puede favorecer la aparición de moho, atraer plagas y aumentar el riesgo de enfermedades en perros y gatos.

Especialistas de la División de Mascotas de La Maquila Lama advierten que la humedad, las lluvias y los cambios bruscos de temperatura crean condiciones favorables para el desarrollo de hongos y micotoxinas en el alimento.

Además de afectar su frescura, las croquetas mal almacenadas pueden atraer roedores, cucarachas, moscas, hormigas y animales silvestres. Estas plagas pueden contaminar el alimento con bacterias, parásitos y otros agentes infecciosos, algunos de los cuales también pueden transmitirse a las personas.

“Si existen señales de que el alimento estuvo en contacto con alguna plaga o con fauna silvestre, lo más seguro es desecharlo. No basta con retirar la parte aparentemente afectada, porque la contaminación puede extenderse al resto del alimento”, explicó Natalia Castillo, nutricionista de animales.

El consumo de alimento contaminado puede provocar vómitos, diarrea, falta de apetito, deshidratación y decaimiento. En situaciones más graves, las micotoxinas pueden causar daños importantes en la salud del animal.

PLATOS DEBEN LAVARSE TODOS LOS DÍAS

Los especialistas también recomiendan lavar diariamente con agua y jabón los platos donde comen las mascotas.

Con el uso se forma una capa conocida como biofilm, compuesta por bacterias, hongos, restos de saliva y materia orgánica. Esta película, conocida popularmente como la “baba” del plato, puede favorecer problemas gastrointestinales e infecciones.

Para proteger el alimento, se aconseja mantener las croquetas dentro de su empaque original, colocar la bolsa en un recipiente hermético y guardarla en un lugar fresco, seco y oscuro.

También es importante comprar una cantidad que pueda consumirse dentro de los 30 días posteriores a la apertura, expulsar el aire antes de cerrar la bolsa y revisar periódicamente el olor, el color, la textura y la fecha de vencimiento.

En el caso del alimento húmedo, una vez abierto debe mantenerse refrigerado y consumirse en un plazo máximo de dos a cuatro días.