OCHO FAMILIAS VIERON ARDER SUS RANCHOS EN INCENDIO EN LA MILPA

El cierre de año no fue el esperado para los vecinos de La Cuenca en La Milpa de Heredia,  dado que ocho familias vieron arder sus humildes viviendas en un incendio que consumió 400 metros, según el reporte de Bomberos.

Según la presidenta de la Comisión Municipal de Emergencias, Angela Aguilar, ya identificaron a los afectados, se trata de ocho familias, compuestas por 33 personas, entre adultos y niños, son familias numerosas.

“No fue necesario abrir un albergue para ellos, ya que se ubicarán con familiares y amigos, nosotros tenemos la dirección de cada uno de los núcleos familiares para hacerles llegar hoy colchonetas, cobijas y diario para soporte primario. También coordinamos con el IMAS y el Ministerio de Salud para darle el seguimiento a las familias afectadas”, explicó doña Ángela.

Las viviendas se encuentran en la cuenca del río, en precario, y será el estudio del IMAS el que determine que tipo de ayuda recibirán, análisis que se realizará a partir del próximo lunes.

De acuerdo con el reporte de la Cruz Roja, fueron trasladas a la clínica local dos personas con quemaduras de primer y segundo grado en sus extremidades, y también atendieron seis más por crisis nerviosas.

Y dos bomberos también recibieron atención médica debido a lesiones sufridas al caer por la pendiente mientras trataban de llegar con las mangueras a las viviendas.

La zona donde se ubican las casas es una pendiente que da al río, a unos 50 metros de la calle principal, lo que impide que los bomberos ingresen con las máquinas, y se requirió el trabajo coordinado de vecinos, Fuerza Pública y Bomberos para llegar con las mangueras hasta el incendio.

En medio de la tragedia, se respiraba no solo un fuerte olor a humo, sino también a solidaridad, quienes tenían sus viviendas a salvo ayudaban a quienes corrían para salvar la refrigeradora, la cocina, los televisores.

En la explanada se observaban a niños y jóvenes cuidando los sillones, los muebles de cocina, la ropa y los electrodomésticos, mientras los más grandes seguían tratando de poner a salvo sus pertenencia, y en el suelo estaban aplastadas las esferas de los árboles de navidad.

Mientras en los techos de algunas viviendas los vecinos luchaban por pasar las mangueras, para que los bomberos pudieran realizar su labor.  Y algunas vecinas ofrecían agua y fresco para quienes estaban colaborando.

Cada uno dio lo mejor de sí por ayudar, incluso algunos buscaban con desesperación a las mascotas.

En medio del dolor por la pérdida de sus casitas, sintieron el calor de los vecinos, incluso les tendieron la mano a las familias para quedarse en sus casas mientras pueden levantar nuevamente sus casas. Sin duda, la solidaridad brilló en La Milpa.

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