TALLERES ÚNICOS EN EL MUNDO NACEN EN ALBERGUE INDÍGENA CON APOYO DE COOPENAE

En la comunidad de Alto Quetzal, ubicada dentro de la Reserva Indígena Cabécar de Chirripó, se puso en marcha una iniciativa única a nivel mundial que integra atención humanitaria con innovación productiva: la creación de los primeros talleres de costura con cueros reutilizados de asientos de avión y de reparación de bicicletas, vinculados a un albergue humanitario indígena.

El proyecto se desarrolla en uno de los territorios con mayor rezago social del país. Según el Índice de Desarrollo Social 2023 del Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica, el distrito de Chirripó ocupa el último lugar a nivel nacional, con un IDS de 0,00, reflejo de profundas brechas en las dimensiones económica, educativa y de salud.

En este contexto se inauguró el tercer albergue humanitario indígena, una iniciativa liderada por Coopenae Wink, en alianza con la Asociación Pro-Red de Albergues Indígenas, el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), la Municipalidad de Turrialba y la empresa San Nicolás.

El albergue está diseñado para beneficiar a una población aproximada de 10 mil personas indígenas que habitan comunidades montañosas y de difícil acceso de la Cordillera de Talamanca, quienes deben desplazarse al cantón central de Turrialba para citas médicas, trámites institucionales, gestiones bancarias o compras básicas. Las instalaciones cuentan con dormitorios, camas, cocina, baterías sanitarias y áreas verdes.

Actualmente, la red de albergues humanitarios indígenas atiende cerca de 1.400 personas al año, ofreciendo hospedaje, alimentación, ropa y otros servicios esenciales. Para muchas de estas personas, el acceso a servicios básicos implica caminatas de entre dos y cinco días, seguidas de largos recorridos adicionales hasta llegar a centros urbanos.

Además de la atención humanitaria, el proyecto incorpora un enfoque productivo e innovador. Uno de sus ejes centrales es el primer taller del mundo de costura, corte y confección con cueros reutilizados de asientos de avión, donados por la aerolínea Southwest Airlines como parte de sus programas de sostenibilidad y economía circular. Seis personas indígenas ya completaron un proceso de capacitación de 40 semanas en el CATIE, con miras a iniciar la producción de artículos de talabartería y generar ingresos locales.

De forma complementaria, el albergue alberga también el primer taller comunitario de reparación de bicicletas del mundo impulsado desde un albergue humanitario indígena. En alianza con la empresa San Nicolás y con el acompañamiento técnico de Shimano, dos jóvenes indígenas se graduaron como técnicos en reparación de bicicletas, fortaleciendo la movilidad local y creando oportunidades de empleo en la propia comunidad.

Para Gustavo Ulloa, jefe de Sostenibilidad de Coopenae Wink, el proyecto representa una nueva forma de entender la inclusión social y el desarrollo sostenible. “Este albergue se convierte en un laboratorio de habilidades que impulsa iniciativas productivas únicas en el mundo, fortaleciendo la autonomía de las comunidades desde un enfoque de dignidad y derechos humanos”, señaló.

Desde la comunidad, Israel Segura, líder local de Alto Quetzal, destacó el impacto inmediato de la iniciativa, al señalar que el albergue y los talleres significan descanso, trabajo y oportunidades, especialmente para jóvenes que ahora pueden capacitarse y generar ingresos sin verse obligados a abandonar su territorio.

La experiencia de Alto Quetzal se perfila así como un modelo integral de atención humanitaria, desarrollo territorial e innovación social, con potencial de referencia nacional e internacional para la reducción de brechas históricas en territorios indígenas.

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