martes, octubre 6, 2026

YARIELA VINDAS COMPARTE CON ESTUDIANTES LA ARQUITECTURA QUE SE SIENTE

La arquitecta Yariela Vindas Salazar compartió sus conocimientos sobre arquitectura sensorial con estudiantes de la carrera de Arquitectura de la Universidad Latina, acercándolos a una forma de diseñar que coloca las necesidades y la experiencia de las personas en el centro de cada proyecto.

La iluminación, las texturas, los sonidos, la temperatura y la distribución de los recorridos fueron parte de los temas abordados durante su exposición. Estos elementos influyen en cómo una persona percibe y utiliza un lugar, desde una vivienda hasta un aula, una oficina o un espacio público.

Su propuesta invita a los futuros profesionales a considerar cómo se sentirá quien habite una edificación y qué necesita para desplazarse, descansar, estudiar o trabajar en ella.

ESCUCHAR A LAS PERSONAS ANTES DE DISEÑAR

Yariela Vindas, especialista en arquitectura sensorial, detalló que deben iniciar por conocer las rutinas, las dificultades y las expectativas de quienes utilizarán un espacio antes de diseñarlo.

Su método YVS contempla escuchar, validar con el cuerpo y sensibilizar el espacio. Esto implica conocer a las personas, recorrer los lugares para reconocer barreras y traducir esa información en decisiones sobre materiales, iluminación, acústica y orientación.

Durante la exposición ante los estudiantes abordó la relación entre las texturas y la accesibilidad, así como su posible función acústica. También trató el apoyo táctil y el uso del color para reforzar la información, destacando la importancia de que un destino pueda identificarse mediante distintos recursos pensando en personas no videntes, que no podrán leer la rotulación tradicional.

Desde esta perspectiva, los materiales y las señales cumplen una función cotidiana: ayudar a comprender el entorno y utilizarlo con mayor confianza.

AUTONOMÍA, CONFORT Y MEJORES CONDICIONES PARA APRENDER

Entre los beneficios que la arquitecta Yariela Vindas plantea se encuentran una orientación más clara, mayor seguridad al desplazarse y mejores condiciones de comodidad y concentración. Un recorrido comprensible puede facilitar la independencia; una iluminación adecuada puede ayudar a reconocer el entorno y el control del ruido puede favorecer la comunicación y el aprendizaje.

En su exposición también hizo referencia a la neurodiversidad, al descanso y a la posibilidad de concentrarse en un espacio de trabajo. El mobiliario con texturas cómodas y la disponibilidad de lugares para hacer una pausa forman parte de esa atención a la experiencia de quienes utilizan una edificación.

La propuesta reconoce que las necesidades cambian entre personas y a lo largo de la vida. Por eso, diseñar con sensibilidad requiere observar cómo se percibe cada ambiente y qué condiciones permiten habitarlo con bienestar.

UNA EXPERIENCIA FAMILIAR MARCÓ SU CAMINO

El interés de Yariela la arquitectura sensorial tienen sus raíces, en la historia de uno de sus tíos, quien sufre retinosis pigmentaria, una condición que ha reducido progresivamente su visión y lamentablemente, la perderá prácticamente en su totalidad.

Observar cómo cambiaba su forma de desplazarse y relacionarse con el entorno transformó también la manera en que ella entendía la arquitectura. Desde su etapa de estudiante reconoció la necesidad de incorporar los distintos sentidos al diseño y de crear espacios que respondieran a diversas formas de habitar.

Esa experiencia la llevó a enfocar su trabajo en la accesibilidad y en la autonomía de las personas. Su visión propone integrar estos criterios desde el inicio de los proyectos, en viviendas, lugares de trabajo, hospitales y espacios públicos.

Al compartir sus conocimientos con estudiantes de la Universidad Latina, la arquitecta Yariela Vindas acerca esta perspectiva a quienes tendrán en sus manos el diseño de futuros edificios y comunidades, para que comprendan que las personas son la parte esencial de construir espacios que puedan disfrutar y utilizar.