En un contexto donde la salud mental se posiciona como uno de los principales retos a nivel global, las empresas comienzan a fortalecer estrategias enfocadas en el bienestar integral de sus colaboradores como un factor clave para mejorar la productividad y el clima organizacional.
Según datos recientes, en Costa Rica se registraron 141.995 atenciones de emergencia por trastornos mentales durante el 2025, lo que evidencia un aumento sostenido en este tipo de afectaciones. A nivel mundial, se estima que los problemas de salud mental provocan la pérdida de miles de millones de días laborales cada año, impactando directamente en la productividad.
Ante este panorama, la empresa Kimberly-Clark compartió una serie de recomendaciones para fortalecer la salud emocional en los entornos laborales, en el marco del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo.
Uno de los principales enfoques es entender la salud mental como una inversión y no como un gasto. Expertos señalan que por cada dólar invertido en bienestar emocional, las empresas pueden obtener un retorno de hasta cuatro o cinco veces el monto invertido.
Otra de las claves es el rol de los líderes dentro de las organizaciones, quienes deben impulsar una cultura de apoyo y facilitar herramientas para que los equipos gestionen su bienestar, sin asumir la responsabilidad directa de resolver problemas personales.
Asimismo, se destaca la importancia de abordar la salud de manera integral, incluyendo factores financieros, legales y personales que inciden en el desempeño laboral. También se recomienda medir el impacto de las estrategias implementadas, con el fin de identificar mejoras y fortalecer las acciones preventivas.
Finalmente, generar espacios de conexión entre colaboradores se plantea como un elemento esencial para construir entornos laborales saludables, donde el reconocimiento, la escucha y el acompañamiento formen parte de la cultura organizacional.
De acuerdo con especialistas, atender la salud emocional en las empresas puede incrementar significativamente la productividad, reducir el ausentismo y mejorar la satisfacción de los equipos de trabajo.






