domingo, septiembre 20, 2026

ENTRE LIBROS Y ABRAZOS: MADRES QUE CONSTRUYEN UN FUTURO MEJOR

Entre clases, jornadas laborales y la crianza de sus hijos, varias mujeres han decidido continuar su formación universitaria con una meta clara: alcanzar sus sueños profesionales y convertirse en ejemplo para sus familias.

En vísperas del Día de la Madre, que Costa Rica celebra este 15 de agosto, las historias de varias estudiantes y graduadas de la Universidad Fidélitas muestran una faceta de la maternidad que muchas veces permanece detrás de puertas cerradas: mujeres que estudian de madrugada, trabajan durante el día, organizan el cuido de sus hijos y continúan avanzando hacia una carrera profesional.

Detrás de cada título hay sacrificios, pero también una motivación que se repite: construir mejores oportunidades para sus hijos y demostrarles que es posible luchar por los sueños.

TRES HORAS DE CAMINO PARA LLEGAR A CLASES

La historia de Alejandra Montoya, de 26 años, también está marcada por la perseverancia. Es madre de un niño de siete años, vive en Grano de Oro de Turrialba, trabaja y estudia Ingeniería Civil.

Su rutina comienza llevando a su hijo a la escuela. Después combina el trabajo, los estudios y las responsabilidades familiares. Para asistir a algunas clases debe desplazarse aproximadamente tres horas.

En algunos momentos pensó abandonar la carrera, pero encontró en su hijo una razón para seguir.

Uno de sus recuerdos más especiales ocurrió el día de la matrícula, cuando el niño quiso acompañarla a conocer la universidad y sus aulas.

Los dos estábamos cumpliendo un sueño”, recuerda.

DISTINTOS CAMINOS, EL MISMO OBJETIVO

Otras madres también han recorrido caminos similares.

Gabriela Sanabria comenzó sus estudios de Ingeniería Electromecánica cuando su hija tenía dos años y, gracias a una beca y a su perseverancia, consiguió posteriormente su primer empleo como ingeniera.

Nicolle Gutiérrez cursó Ingeniería Civil con el apoyo de una beca y hoy celebra su graduación mientras se prepara para convertirse en madre.

Keilyn Venegas Madrigal, madre soltera de dos adolescentes, combinó durante casi seis años el trabajo, la maternidad y los estudios hasta graduarse como ingeniera industrial.

Cada una enfrentó circunstancias distintas, pero todas comparten una decisión: no abandonar sus aspiraciones profesionales al convertirse en madres.

SU HIJO LA ACOMPAÑÓ A RECIBIR DOS TÍTULOS

Daniela Wilson, de 35 años, quedó embarazada cuando estaba finalizando el bachillerato en Psicología. A pesar del reto de combinar maternidad, trabajo y universidad, continuó hasta completar también la licenciatura.

Durante la etapa de elaboración de su tesis hubo jornadas que terminaban alrededor de las 2:00 a.m., para levantarse nuevamente pocas horas después y continuar con sus responsabilidades.

Hoy guarda uno de los recuerdos más significativos de todo aquel esfuerzo: su hijo estuvo presente cuando recibió tanto el título de bachillerato como el de licenciatura.

“¿POR QUÉ TENGO QUE RENUNCIAR A ALGO PARA SER LA MUJER QUE QUIERO SER?”

La experiencia también la conoce Melania Solano, decana de la Facultad de Ingenierías y Arquitectura de la Universidad Fidélitas, quien fue la primera nieta de su familia en llegar a la universidad y la primera en estudiar una ingeniería.

Durante su formación llegó a integrar grupos en los que era la única mujer y posteriormente enfrentó estereotipos en su desarrollo profesional.

En este Día de la Madre, sus historias reflejan una maternidad acompañada de libros, trabajos universitarios, carreras contra el reloj y muchas horas de esfuerzo. Pero, sobre todo, hablan de mujeres que decidieron seguir aprendiendo y creciendo para que sus hijos puedan ver en ellas un ejemplo de perseverancia y superación.