Un nuevo estudio científico del OVSICORI ayuda a comprender mejor los procesos que ocurren en el volcán Poás antes y durante una fase de erupción freática, ese tipo de erupción causada por agua y vapor, no por magma que sale directamente a la superficie.
Imagínese una olla de presión: si las salidas de vapor se tapan, la presión se va acumulando adentro. Algo similar parece haber ocurrido en el Poás entre 2020 y 2022: minerales fueron tapando poco a poco las grietas por donde el volcán liberaba naturalmente calor y gases. Con menos calor llegando a la superficie, la laguna del cráter creció y se enfrió, mientras la presión se acumulaba bajo el cráter.
Este proceso de «sellamiento» se reconstruyó combinando varias líneas de evidencia: cambios en la composición y el flujo de gases volcánicos, pequeñas deformaciones del cráter medidas con GPS, la sismicidad del volcán, y el monitoreo constante de la laguna (su nivel y temperatura).
En abril de 2022, el colapso de una pared del cráter destapó parcialmente ese sistema. Calor y gases acumulados volvieron a subir, y ese proceso, más de un año después, desencadenó una nueva fase eruptiva.
Entre 2023 y 2024, mientras la Laguna Caliente del cráter se secaba poco a poco, el volcán fue cambiando su forma de erupcionar, algo que ya se intuía, pero que ahora se documentó con un nivel de detalle nunca antes alcanzado: desde explosiones atrapadas bajo el agua, pasando por erupciones de ceniza mojada, de las que se contabilizaron decenas de miles de pulsos individuales, hasta la emisión de ceniza continua al final, todas controladas por cuánta agua cubría el fondo del cráter.
Para documentar esta evolución se usaron sensores de infrasonido: micrófonos especiales que captan cambios de presión en el aire que el oído humano no percibe.
Conocer esta historia del volcán ayuda a mejorar su vigilancia y la gestión del riesgo: permite reconocer señales de alerta con más anticipación y tomar mejores decisiones para proteger a quienes viven, trabajan o visitan la zona.
Este trabajo fue realizado por un equipo de OVSICORI-UNA, junto a colegas de la RSN-UCR, Bélgica e Inglaterra.


















