Costa Rica mantiene indicadores económicos positivos, pero con señales de desaceleración en áreas clave como la actividad económica, las exportaciones y la colocación de crédito al sector privado, según el más reciente balance económico y social del Observatorio Económico y Social de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional (OES-UNA).
El informe, titulado El país que recibe la administración Fernández-Delgado: balance económico y social, fue presentado este martes 16 de junio por los investigadores Roxana Morales Ramos y Fernando Rodríguez Garro, con indicadores disponibles al 12 de junio de 2026.
De acuerdo con el análisis, la economía costarricense continúa creciendo y conserva estabilidad en algunos indicadores; sin embargo, ese crecimiento no se está traduciendo con la misma fuerza en más empleo, mayor diversificación productiva o mejores condiciones para todos los sectores.
La actividad económica, medida por el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) del Banco Central de Costa Rica, creció un 3,41% interanual entre abril de 2025 y abril de 2026. No obstante, este resultado representa una desaceleración de 0,87 puntos porcentuales en comparación con el crecimiento registrado un año atrás.
El dinamismo estuvo impulsado principalmente por las actividades financieras, la construcción, la administración pública y los servicios profesionales, científicos y técnicos. Sin embargo, el régimen especial, donde se ubican las zonas francas, mostró una fuerte desaceleración. Luego de alcanzar un crecimiento de hasta 17,2% en julio de 2025, en abril de 2026 creció solo 3,7%.
Según el OES-UNA, este comportamiento se relaciona con la desaceleración en las exportaciones de dispositivos médicos y la salida de empresas transnacionales. En contraste, el régimen definitivo, donde se ubica el resto de empresas, pasó de un crecimiento de 2,3% a 3,3%, aunque ese avance no fue suficiente para compensar la pérdida de dinamismo del régimen especial.
El sector exportador también muestra señales de menor ritmo. Aunque las exportaciones totales de bienes acumuladas a abril de 2026 crecieron un 6,9%, el aumento fue inferior al 12,3% registrado en el mismo periodo del año anterior.
Uno de los principales riesgos señalados por el informe es la alta concentración de las exportaciones en pocos productos. Cinco bienes concentran casi la mitad del valor exportado por el país: tres relacionados con equipo de precisión y médico, además de la piña y el banano. Estos productos representan el 49,9% del flujo exportador nacional.
El análisis también advierte una caída en las exportaciones hacia Estados Unidos, principal destino comercial de Costa Rica. A abril de 2026, las ventas hacia ese país disminuyeron un 1,1%, después de varios años de crecimiento acelerado. Las principales reducciones se concentraron en equipo de precisión y médico, productos agrícolas y plástico.
En materia de crédito, el Observatorio señaló que la colocación al sector privado creció apenas un 1,3% a febrero de 2026. Desde marzo de 2025 se observa una desaceleración gradual, pese a que el Banco Central redujo la Tasa de Política Monetaria en 0,75 puntos porcentuales durante el último año.
Sin embargo, esa reducción no se ha trasladado de manera efectiva a las tasas que pagan las personas y empresas por sus créditos. Mientras la tasa de política monetaria bajó, el promedio ponderado de las tasas activas del sistema financiero pasó de 11,4% a 12,1%.
Para los investigadores, esto refleja una transmisión incompleta y asimétrica de la política monetaria, lo que limita el impacto esperado sobre el crédito, la inversión, el consumo y la actividad económica.
El turismo aparece como uno de los sectores con mejor desempeño. A abril de 2026, la visitación turística aumentó un 9,2%, lo que representa 108.205 turistas más y confirma una recuperación plena después de los efectos provocados por la pandemia de la covid-19.
No obstante, el informe señala una paradoja: pese al aumento en la visitación, el sector turístico perdió 9.643 empleos en el último año, principalmente en actividades vinculadas con alimentos y bebidas, alojamiento, deportes y recreación.
El mercado laboral es uno de los puntos que más preocupa al OES-UNA. La fuerza de trabajo, compuesta por personas ocupadas y desempleadas, se redujo en 70.615 personas en el último año y en 203.047 personas desde 2020.
Esta reducción afecta con mayor fuerza a las mujeres. En los últimos seis años, la participación femenina en la fuerza laboral disminuyó en 141.534 personas, frente a 61.513 hombres. Además, el 68,6% de las mujeres entre 25 y 59 años que están fuera de la fuerza laboral no participan por obligaciones familiares, mientras que entre los hombres ese porcentaje es de apenas 7%.
Según el Observatorio, esta situación evidencia que las tareas de cuido continúan recayendo principalmente sobre las mujeres, lo que limita sus oportunidades, su autonomía económica y su participación plena en la vida laboral y productiva del país.
Aunque la tasa de desempleo se ubicó en 7,1% al primer trimestre de 2026, el informe advierte que este dato no necesariamente responde a una mayor creación de empleo, sino a que menos personas están participando en el mercado laboral. El OES-UNA califica este fenómeno como un achicamiento del mercado laboral.
En cuanto a la inflación, Costa Rica acumula 37 meses consecutivos fuera del rango meta establecido por el Banco Central. A mayo de 2026, la inflación se ubicó en -0,97%. Sin embargo, el informe señala que, al analizar el periodo entre enero de 2022 y mayo de 2026, la inflación acumulada fue de 4,89%, con un impacto mayor en los hogares de menores ingresos.
Mientras los estratos de ingresos altos enfrentaron un impacto inflacionario de 3,2%, los sectores de menores ingresos percibieron un efecto de 6,9%, lo que refleja una afectación desigual en el costo de vida.
El informe también advierte sobre riesgos externos asociados a conflictos geopolíticos, presiones en los mercados energéticos y una posible desaceleración de la economía mundial. Estos factores podrían generar mayores presiones inflacionarias, encarecimiento de combustibles y aumento en los costos de producción.
Respecto al tipo de cambio, entre junio de 2022 y mayo de 2026 el precio promedio de compra y venta mensual del dólar se redujo en un 34%, hasta ubicarse en 454,4 colones por dólar. Esta apreciación de la moneda nacional afecta a sectores como el exportador, el turístico y otras actividades que compiten con productos importados.
Finalmente, el balance fiscal presenta retos importantes. Los ingresos tributarios bajaron de 15,69% del Producto Interno Bruto en 2021 a 14,4% en 2025, mientras que la deuda pública se ubicó en 60,4% del PIB, superando el umbral más restrictivo de la regla fiscal.
Para el OES-UNA, la sostenibilidad de las finanzas públicas representa uno de los mayores desafíos para las autoridades económicas, ya que limita la capacidad del Estado para impulsar inversión pública, atender demandas sociales y fortalecer el crecimiento económico de largo plazo.
El balance concluye que Costa Rica sigue creciendo y mantiene fortalezas, pero enfrenta desafíos estructurales que requieren atención para lograr una economía más inclusiva, diversificada y capaz de generar mejores oportunidades para la población.







