Costa Rica ocupa actualmente el séptimo lugar de América Latina en desarrollo humano y alcanzó un Índice de Desarrollo Humano (IDH) de 0,833, mientras la cooperación entre organizaciones continúa consolidándose como un motor para ampliar oportunidades en los territorios.
En ese contexto, la IV Jornada de Sostenibilidad e Inclusión de Coopenae-Wink reunió a cerca de 900 personas, formalizó tres nuevas alianzas de cooperación e impulsó iniciativas de educación financiera, innovación social, liderazgo comunitario y desarrollo territorial en Grecia, Upala y Desamparados.
De acuerdo con el Informe sobre Desarrollo Humano 2025 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Costa Rica se ubicó en el puesto 62 entre 193 países. El IDH nacional pasó de 0,677 en 1990 a 0,833 en 2023, como resultado de avances sostenidos en salud, educación e ingresos.
Durante la jornada participaron representantes de comunidades, gobiernos locales, fundaciones, empresas, academia y organizaciones sociales, quienes intercambiaron experiencias y analizaron posibles soluciones para ampliar las oportunidades económicas y sociales de poblaciones prioritarias.
Entre las nuevas alianzas destaca una carta de intención con la Fundación La Libertad, orientada al desarrollo de proyectos sociales, ambientales y comunitarios en Desamparados y comunidades cercanas.
También se formalizó un convenio con la Cámara Empresarial de Grecia para promover programas de educación financiera y fortalecer las capacidades de personas, familias y emprendimientos locales.
Las actividades incluyeron espacios de formación, paneles de diálogo y encuentros sobre educación financiera, innovación social y desarrollo comunitario.
El tema financiero ocupó un lugar relevante debido al aumento en el uso de herramientas digitales. Según el Global Findex 2025 del Banco Mundial, el 71,4% de la población costarricense mayor de 15 años posee una cuenta financiera y el 60,5% realizó o recibió pagos digitales durante el último año.
Además, el porcentaje de personas que ahorró formalmente mediante una cuenta aumentó del 21,9% en 2021 al 34,9% en 2024, lo que evidencia la importancia de brindar conocimientos para que la población utilice estos servicios de manera informada y segura.
Como parte de la jornada también se presentó un proyecto desarrollado en Alto Quetzal, en la Reserva Indígena Cabécar de Chirripó, que beneficiará a cerca de 10.000 personas mediante formación técnica, generación de ingresos y fortalecimiento de la autonomía económica.
La iniciativa es impulsada junto con la Asociación Pro Red de Albergues Indígenas, el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), la Municipalidad de Turrialba y la empresa San Nicolás.
El proyecto contempla talleres de costura con cuero reutilizado de asientos de avión, capacitación para la reparación de bicicletas y la creación de un albergue humanitario indígena.
“La sostenibilidad cobra verdadero sentido cuando se construye junto a las comunidades. Nuestro objetivo es fortalecer capacidades que permanezcan en los territorios, impulsar el liderazgo local y generar alianzas que amplíen las oportunidades para las personas”, afirmó Gustavo Ulloa Delgado, jefe de Sostenibilidad de Coopenae-Wink.
Durante los encuentros también se presentaron iniciativas como Ciudades Compasivas, un modelo comunitario que fortalece redes de apoyo para personas en condición de vulnerabilidad, con enfermedades avanzadas o al final de la vida.
Asimismo, se dio a conocer Amor sin Fronteras, un programa que incorpora terapias asistidas con perros en hospitales para contribuir al bienestar emocional de los pacientes, así como proyectos de albergues humanitarios y actividades deportivas destinadas a promover la inclusión y la cohesión social.
El Informe de Contribución del Sector Cooperativo a los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2024 señala que el cooperativismo costarricense registró 565 alianzas con organizaciones sociales, empresas y actores comunitarios.
El sector también capacitó a 36.939 personas y promovió la participación de 8.912 personas en programas de educación financiera.
“Cada alianza incorpora conocimientos, recursos y capacidades para responder a las necesidades de los territorios. Cuando comunidades, instituciones públicas, empresas y organizaciones trabajan de forma conjunta, es posible construir soluciones con resultados sostenibles y de largo plazo”, agregó Ulloa.



