Los cambios ambientales, la movilidad humana y la globalización están generando condiciones que favorecen la aparición y reaparición de enfermedades, muchas de ellas transmitidas entre animales y personas, conocidas como zoonosis.
Así lo explicó la especialista Gaby Dolz, de la Universidad Nacional (UNA), en el marco del Día Mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas, donde alertó sobre la importancia de fortalecer la investigación y la vigilancia en este campo.
Costa Rica, con cerca del 5% de la biodiversidad mundial, es considerado un entorno clave para el estudio de estos agentes infecciosos, ya que funciona como un reservorio natural que puede facilitar la circulación de enfermedades.
Entre los principales hallazgos, se identifican enfermedades como las rickettsiosis, que pueden ser graves o incluso mortales si no se detectan a tiempo. Estudios han encontrado presencia de estos agentes tanto en animales como en humanos, lo que evidencia un riesgo activo.
También se reporta la estomatitis vesicular, una enfermedad viral que afecta principalmente al ganado, pero que en humanos puede provocar síntomas similares a la gripe.
En el caso de primates, investigaciones han detectado virus como dengue, Nilo Occidental y encefalitis equina venezolana, así como parásitos de malaria, lo que refuerza la necesidad de vigilancia epidemiológica constante.
Otra enfermedad destacada es la psitacosis, transmitida por aves, que puede causar neumonía en humanos. Además, se mantiene el riesgo de paragonimiasis, una infección asociada al consumo de cangrejos o camarones de río crudos o mal cocidos.
ENFERMEDADES PRESENTES EN EL PAÍS
Entre las enfermedades desatendidas con presencia en Costa Rica se encuentran:
- Enfermedad de Chagas, transmitida por insectos conocidos como chinches
- Leishmaniasis, que provoca lesiones en la piel y, en casos más graves, afecta órganos internos
- Diversas infecciones zoonóticas asociadas al contacto con animales o vectores
En el caso de la leishmaniasis cutánea, se reportaron más de 12 mil casos en un periodo de diez años en el país.
Los especialistas insisten en la importancia de aplicar el enfoque “Una Salud”, que integra la salud humana, animal y ambiental, como estrategia clave para prevenir y controlar estas enfermedades.
Asimismo, recalcan la necesidad de mejorar los diagnósticos, fortalecer la investigación y mantener la vigilancia en comunidades, especialmente en zonas donde existe mayor interacción entre personas y fauna silvestre.







