Elaborado por: Deborah Martinez Chacón
El estrés laboral se ha convertido en uno de los principales problemas que enfrentan los trabajadores costarricenses. Las largas jornadas, la sobrecarga de tareas, el ambiente competitivo y la presión por alcanzar resultados afectan no solo el bienestar emocional, sino también la salud física de miles de personas en el país.

Un estudio realizado por la Universidad de Costa Rica (UCR) reveló que el 84 % de los docentes en modalidad virtual presentó niveles de estrés medio a alto durante la pandemia, evidenciando el impacto del teletrabajo en la salud mental. A nivel regional, la encuesta de bienestar 2023 de WTW (Willis Torres Watson) indica que el 83 % de los trabajadores en América Latina sufre estrés o agotamiento, y Costa Rica no es la excepción.
El estrés laboral, lejos de ser una carga individual, se ha convertido en un fenómeno colectivo que exige respuestas concretas y urgentes, tanto desde el sector empresarial como desde las instituciones públicas


¿Pero qué es el estrés?
Si algo tenemos claro es que todas las personas en algún momento de nuestras vidas hemos sentido estrés provocado por cualquier situación: laboral, personal, social, etc.
El estrés es una respuesta provocada por nuestro cuerpo ante una situación que se interpreta como peligrosa. En la mayoría de las ocasiones, el grado en el que se manifiesta este estrés depende de la forma de ser de la persona y de cómo afronta las cosas que suceden a su alrededor.
La psicóloga Reichel García Gutiérrez explica que el estrés no siempre es negativo. De hecho, distingue entre dos tipos: el eustrés y el distrés. “Hablamos de eustrés cuando nos referimos al estrés positivo. Esto es que, ante una situación estresante y que supone un reto, el sujeto es capaz de afrontarla con una respuesta adaptativa, en la que el propio cuerpo se adapta y experimenta emociones agradables ante dicha situación”, señala García
Según la especialista, este tipo de estrés puede resultar motivador y estimulante, y está relacionado directamente con la imaginación, el talento y la creatividad. El eustrés, añade, incluso puede mejorar el rendimiento laboral y aumentar la salud y la energía de las personas.
Sin embargo, el otro tipo, el distrés, es el que genera preocupación. “Cuando hablamos de distrés, nos referimos al estrés negativo, a cuando el sujeto percibe una situación de peligro o amenaza y no se siente seguro por ello”, afirma la especialista. Este tipo de estrés está asociado a emociones como la angustia y la ansiedad, y suele provocar síntomas físicos como dolores de cabeza, problemas para dormir y una sensación constante de agotamiento.
“Cuando percibimos este tipo de estrés, sentimos en cada momento que no podemos hacerle frente a la situación amenazante, sintiéndonos totalmente desbordados”, añade la psicóloga.
De acuerdo con la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), entre 2019 y 2024 se emitieron más de 17 200 órdenes de incapacidad médica relacionadas directamente con el estrés laboral. Además, las incapacidades por trastornos de ansiedad aumentaron en un 152 % en ese mismo periodo. Solo en el año 2023, se registraron más de 455 000 días laborales perdidos por causas asociadas a la salud mental, especialmente por estrés y ansiedad.
Las causas del estrés laboral en el país son múltiples. Entre las más comunes se encuentran la sobrecarga de trabajo, las jornadas extensas, la presión constante por resultados, la falta de reconocimiento, los conflictos interpersonales y, en muchos casos, la inestabilidad laboral.
El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) ha comenzado a implementar medidas para abordar este fenómeno, como la reciente aplicación de la Encuesta Nacional de Factores Psicosociales en el Trabajo, una herramienta que busca identificar los riesgos emocionales presentes en los centros laborales y que pretende orientar a las empresas en la adopción de políticas preventivas
Para García, es fundamental que las empresas comiencen a tomar un papel más activo en la prevención del estrés laboral. Considera que este tema debe ser abordado no solo por razones éticas, sino también por el impacto que tiene en la productividad. “Si las empresas, por ética profesional y por la salud mental de los colaboradores, le ponen más atención, pueden obtener muchos beneficios productivos y económicos”, concluye.
En un mundo laboral cada vez más exigente, la salud mental debe dejar de ser un tema secundario. A fin de cuentas, un entorno sano no solo beneficia al trabajador, sino también a la empresa y al país, explicó Reichel García Psicóloga Clínica especialista en temas laborales




