jueves, octubre 22, 2026

FINANZAS FAMILIARES SIN UN PLAN PREVIO, SE AFECTARÍAN CON ENFERMEDADES O DESEMPLEO

Una enfermedad grave, una incapacidad prolongada o el fallecimiento de quien sostiene económicamente un hogar pueden obligar a las familias a endeudarse, utilizar sus ahorros o vender bienes cuando no existe una planificación previa, advirtió Marianela Piedra, directora Comercial de Mapfre Costa Rica.

La especialista señaló que conversar sobre estos escenarios permite identificar las necesidades del hogar, definir responsabilidades y establecer mecanismos de respaldo antes de enfrentar una emergencia.

Sin embargo, el temor, la incertidumbre y la percepción de que hablar de enfermedad o muerte es prematuro llevan a muchas familias a postergar estas decisiones.

Según Piedra, algunos hogares dependen principalmente de una o dos fuentes de ingreso y cuentan con ahorros o mecanismos de protección limitados para afrontar situaciones prolongadas.

EL IMPACTO VA MÁS ALLÁ DE LA ATENCIÓN MÉDICA

Una enfermedad puede generar gastos en medicamentos, tratamientos especializados, rehabilitación, transporte, adecuaciones de la vivienda y contratación de personas cuidadoras.

A esto pueden sumarse una reducción de los ingresos, ausencias laborales y el tiempo que otros integrantes del hogar deben dedicar al cuidado del paciente.

La presión aumenta cuando la persona afectada aporta la mayor parte de los recursos familiares, pues la disminución de ese ingreso puede comprometer el pago de vivienda, alimentación, educación y préstamos.

Piedra explicó que disponer de ahorros es importante, pero estos pueden resultar insuficientes ante una situación de alto costo o larga duración.

¿CUÁNTO NECESITA EL HOGAR PARA MANTENERSE?

Uno de los ejercicios recomendados por la especialista es calcular cuánto dinero necesita la familia para cubrir sus gastos esenciales y durante cuánto tiempo tendría que sustituirse el ingreso de una persona.

Para ello, propone revisar los ingresos actuales, gastos mensuales, deudas, compromisos educativos, ahorros y metas futuras.

El diagnóstico también debe permitir identificar cuáles acontecimientos tendrían mayores consecuencias sobre la estabilidad económica del hogar.

Con esa información, la familia puede establecer prioridades, organizar un fondo de emergencia y evaluar sus necesidades de protección.

DOCUMENTOS Y RESPONSABILIDADES TAMBIÉN DEBEN ESTAR CLAROS

La planificación debe incluir el conocimiento de las cuentas bancarias existentes, las obligaciones financieras, la ubicación de documentos importantes y los beneficiarios designados.

También conviene conversar sobre cómo se cubrirían los gastos básicos, quién asumiría determinadas responsabilidades y cómo se atenderían las deudas o la educación de los hijos si uno de los integrantes fallece o queda incapacitado.

Según Piedra, estas decisiones anticipadas ayudan a reducir la incertidumbre en momentos de alta presión emocional.

LA PROTECCIÓN DEBE AJUSTARSE A CADA ETAPA

Formar una familia, tener hijos, adquirir una vivienda, asumir créditos o convertirse en el principal proveedor económico son acontecimientos que deberían motivar una revisión del plan familiar.

Dentro de esa estrategia, la representante de Mapfre señaló que los seguros pueden complementar el ahorro y transferir parte del impacto económico de determinados riesgos.

Las coberturas deben evaluarse según las responsabilidades, las personas que dependen del ingreso, las deudas y la etapa de vida. Además, destacó que contratar una póliza es solo una parte de una preparación más amplia.

Para la especialista, el objetivo es que las familias conozcan su situación financiera y cuenten con un plan que les permita proteger su patrimonio y atender sus necesidades cuando ocurra un imprevisto.