Por Guillermo Solano, colaborador
Caminar en la romería durante muchos kilómetros por carretera requiere mucha fuerza y determinación, pero andar por senderos donde es necesario utilizar un cuchillo para despejar el camino debido a la densa vegetación es aún más complicado. A esto se le suman las dificultades del terreno, donde la lluvia transforma la tierra en barro, complicando el andar, además de las bajas temperaturas. También es importante estar atento a cada lugar que se cruza, ya que puede aparecer algún animal salvaje. Esta travesía mueve montañas, por supuesto caminando, y de hecho, más de 70 romeros partieron de la estación de bomberos de Guápiles el 31 de julio con el propósito de llegar al santuario de la Basílica de los Ángeles. A las cuatro de la mañana, hombres y mujeres llegaron a la comunidad de Bellavista se prepararon para recorrer esta imponente montaña, con el objetivo de dejarla atrás y alcanzar el impresionante volcán Irazú. Tras esta ardua odisea, el trayecto continuará por carretera hasta llegar a donde se encuentra la virgen de Los Ángeles, después de un recorrido de 31 kilómetros.
HISTORIAS VIVIDAS EN EL CAMINAR HACIA EL SANTUARIO
Existen múltiples experiencias vividas. Pasar por el río Elia requiere mucha precaución, ya que su caudal es fuerte y hay que cruzar utilizando cuerdas para evitar accidentes. Al llegar a la cascada Chindama, es donde se aprovecha para reabastecerse de agua. En este punto, se realiza un análisis para determinar quiénes están en condiciones de seguir, y en esta ocasión, tres personas decidieron regresar. Muchas veces, el andar se complica debido al barro, que puede hundir nuestras extremidades hasta las rodillas, lo que ocasiona la pérdida de calzado. Buscamos caminos ya establecidos que comúnmente se llaman trochas, pero a menudo están llenos de vegetación, por lo que es necesario abrirse paso con machete en mano. En esta selva hay una gran variedad de animales; se pueden ver monos y encontrar huellas de posibles dantas y tigrillos. Marvin Sánchez, un romero veterano en estas travesías, comparte que en una de sus caminatas una mujer que tenía problemas de salud se quedó atrás, y un tigrillo la seguía. Tuvo que luchar un poco para hacer que el animal se alejara. Tras varias horas de marcha, alcanzan el río Mercedes, donde aprovechan para abastecerse nuevamente de agua. Relatan que en una de las romerías enfrentaron problemas debido a que el volcán estaba arrojando cenizas y el agua se contaminó, lo que obligó a disminuir el consumo de líquidos hasta salir de la montaña. Una vez que terminan esta travesía de montaña, llegan a la lechería de Los Coto, donde durante muchos años han alojado a estos caminantes de fe.

COMUNIDADES ESPERAN EL PASO DE LOS ROMEROS
Son muchas las horas que han pasado estos peregrinos, sus piernas cansadas reciben un masaje de los habitantes de esta zona del norte de la provincia de Cartago. El pinto, el pancito casero y la tortilla palmeada son algunos de los platillos que preparan los locales para recibir a los caminantes que se dirigen a visitar a la negrita de los Ángeles. Este año, aunque es sábado primero de agosto, no es un inconveniente para que la escuela de San Gerardo de Oreamuno se una, junto con el personal administrativo, padres y alumnos, para dar la bienvenida a estos romeros. Ellos están agradecidos con estas comunidades que los esperan con tanto cariño, y los niños junto a sus padres les ofrecen café y sándwiches.
Aún queda camino por recorrer, el grupo unido prosigue su camino. Los habitantes de Cot y San Rafael de Oreamuno salen de sus hogares para apoyar a estos romeros que están a punto de concluir una de las romerías más desafiantes por atravesar montañas. Don Marvin nos explica que no se llega a la Basílica en grupo, ya que algunos se quedan atrás. Están muy contentos de poder completar el recorrido como peregrinos, pensando en el próximo año para repetir con mucho amor esta caminata en honor a la Virgen de los Ángeles.
















