Una concentración de aproximadamente mil garzas agamí fue contabilizada en una finca privada de Guatuso, cerca de los humedales de Caño Negro, informó la Universidad Estatal a Distancia (UNED).
El hallazgo motivó a la UNED, la comunidad y los propietarios del terreno a impulsar acciones para investigar y conservar este importante sitio de refugio y reproducción.
El conteo continuará con el objetivo de determinar la cantidad de aves presentes, así como el número de nidos y pichones. Esta información permitirá conocer el comportamiento y el éxito reproductivo de la población.
La garza agamí, cuyo nombre científico es Agamia agami, es un ave poco común y difícil de observar. Su distribución se extiende desde México hasta América del Sur.
En Costa Rica se encuentra principalmente en ambientes húmedos del Caribe y la península de Osa. También sobresale por la variedad e intensidad de los colores de su plumaje, que la convierten en una de las garzas más llamativas del Neotrópico.
COMUNIDAD PARTICIPA EN SU PROTECCIÓN
La iniciativa nació mediante el trabajo de Extensión de la UNED y posteriormente incorporó componentes de investigación y educación ambiental.
Actualmente, la universidad trabaja con las personas que laboran en la finca para que conozcan el comportamiento de las aves, identifiquen posibles amenazas y adopten medidas para proteger los lugares donde descansan, se alimentan y reproducen.
El proyectista y gestor de la UNED, Ever Shion Salas, explicó que el propietario de la finca solicitó acompañamiento para investigar la presencia de las garzas y fortalecer las acciones de conservación.
Por su parte, el líder comunal Odir Rojas Gómez indicó que una concentración de esta magnitud demuestra la riqueza natural de Guatuso, pero también genera la responsabilidad de protegerla para las futuras generaciones.
TURISMO DEBE EVITAR PERTURBAR LAS AVES
La presencia de las garzas podría convertirse en un atractivo para la observación de aves y el turismo de naturaleza. Sin embargo, la UNED advirtió que una visitación sin controles también podría amenazar la colonia.
Las aves acuáticas son especialmente sensibles a las perturbaciones durante su periodo reproductivo. La presencia constante de personas, el ruido y acercarse demasiado a los nidos podrían provocar que los adultos abandonen temporalmente el lugar.
Esta situación dejaría los huevos y pichones expuestos a caídas o depredadores, lo cual podría afectar el éxito reproductivo de la población.
Entre las medidas propuestas se encuentran establecer distancias seguras para la observación, utilizar binoculares y telescopios y habilitar estructuras camufladas desde las cuales las personas puedan apreciar las aves sin alterar su comportamiento.
KATIRA IMPULSARÍA PROPUESTA DIFERENCIADA
Como parte del proyecto, trabajan en una propuesta para el distrito de Katira orientada a desarrollar un turismo de naturaleza especializado y responsable.
La cercanía con los humedales de Caño Negro representa una oportunidad para ofrecer una experiencia turística vinculada con la riqueza natural de la zona, pero bajo condiciones que garanticen la protección de los sitios de anidación.
La UNED aclaró que el objetivo no es promover visitas masivas, sino construir un modelo ordenado en el que la investigación permita determinar hasta dónde pueden acercarse las personas, cuáles espacios deben permanecer restringidos y qué herramientas pueden utilizarse.
El proyecto es coordinado por la Escuela de Ciencias Exactas y Naturales y el Centro de Investigación, Transferencia Tecnológica y Educación para el Desarrollo de la UNED.

















