Una investigación de Mayo Clinic identificó cambios en la regulación de los genes en tejido cerebral de personas con Alzheimer, un hallazgo que amplía el estudio de los procesos biológicos relacionados con la enfermedad y abre nuevas preguntas para futuras investigaciones.
Los resultados también destacan la posible participación de células que ayudan a mantener la comunicación entre las neuronas. Sin embargo, los hallazgos todavía no modifican la forma en que se diagnostica o trata el Alzheimer, según explicó la doctora Nilüfer Ertekin-Taner, neuróloga y jefa del Departamento de Neurociencia de Mayo Clinic en Florida.
El Alzheimer es la causa más común de demencia y afecta la memoria, el pensamiento, el comportamiento y la capacidad de realizar actividades cotidianas.
Aunque la edad es su principal factor de riesgo, el envejecimiento por sí solo no explica por qué algunas personas desarrollan la enfermedad y otras no. La genética, el estilo de vida y el ambiente también parecen intervenir.
MÁS ALLÁ DE DOS PROTEÍNAS
Durante años, buena parte de la investigación se ha concentrado en las proteínas amiloide y tau, cuya acumulación es una de las características más conocidas del Alzheimer.
Ertekin-Taner explicó que ambas siguen siendo importantes, pero los científicos reconocen que la enfermedad involucra otros procesos biológicos.
El estudio de Mayo Clinic examinó uno de ellos: los mecanismos que regulan cuáles genes se activan y cuáles permanecen inactivos en las células del cerebro.
Los genes contienen instrucciones para el funcionamiento celular. Mediante cambios químicos, las células pueden regular el uso de esas instrucciones sin modificar la secuencia del ADN. Este campo de estudio se conoce como epigenética.
Estos mecanismos pueden influir en el comportamiento de las células y en su respuesta al envejecimiento, las enfermedades y las condiciones ambientales.
CÉLULAS QUE SOSTIENEN LA COMUNICACIÓN CEREBRAL
Los investigadores analizaron tejido cerebral de cientos de personas con Alzheimer e identificaron varios cambios en la regulación genética estrechamente relacionados con la proteína tau.
El trabajo también señaló la posible importancia de los oligodendrocitos, células que producen mielina, una capa protectora que facilita la transmisión eficiente de señales entre las células nerviosas.
Cuando la mielina se daña, esa comunicación puede alterarse.
Según Ertekin-Taner, autora sénior del estudio, los resultados sugieren que el Alzheimer podría involucrar tanto daños en las neuronas como cambios en los sistemas que permiten su comunicación.
LOS HALLAZGOS REQUIEREN MÁS INVESTIGACIÓN
La especialista aclaró que todavía es necesario confirmar los resultados, comprender mejor sus efectos en el cerebro y determinar si podrían conducir a tratamientos seguros y eficaces.
Uno de los aspectos que despierta interés científico es que algunos cambios en la regulación de los genes pueden ser reversibles, a diferencia de las modificaciones heredadas en la secuencia del ADN.
Esa posibilidad plantea una línea de investigación para futuras terapias, pero no constituye todavía un tratamiento disponible.
El estudio también podría contribuir a comprender por qué el Alzheimer afecta de manera distinta a cada persona y orientar, a futuro, enfoques más personalizados de prevención y tratamiento.
DATOS DISPONIBLES PARA OTROS CIENTÍFICOS
El equipo desarrolló una herramienta gratuita en línea denominada Atlas Multiómico de Endofenotipos Cerebrales de EA, que permite a investigadores de todo el mundo consultar los datos del estudio.
El recurso facilita la búsqueda de genes específicos y presenta resultados mediante tablas y gráficos interactivos.
Con esta apertura de información, los investigadores buscan facilitar nuevos estudios y apoyar el desarrollo de mejores tratamientos para el Alzheimer y otras afecciones neurológicas.














