Machos es un libro de poesía que se convierte en un manifiesto íntimo y político, cuestionando el modelo patriarcal tradicional y proponiendo una redefinición de la masculinidad desde el cuidado, la responsabilidad compartida y la capacidad de sostener la vida. Se trata de un poemario que reivindica paternidades ejemplares en la naturaleza para contrastarlas con los mandatos tóxicos que históricamente han regido lo masculino.
A través de cuarenta poemas, la escritora Marilyn Batista Márquez acude a la naturaleza como una escuela primigenia donde existen machos que incuban, que protegen con paciencia infinita, que alimentan, que cargan sobre su cuerpo a la cría, que acompañan sin imponer y que enseñan sin agredir. El reino animal se convierte en un espejo luminoso: allí donde el ser humano ha normalizado la violencia como sinónimo de fuerza, la autora encuentra ejemplos de ternura, presencia y amor responsable.
Cada animal se transforma en símbolo y cada poema en un llamado a desmontar el legado de la agresión y la dominación. Machos renuncia al mito del macho como fuerza bruta y lo sustituye por un nuevo ser: un hombre que cuida, comparte, acompaña, es guía y refugio, no dueño ni verdugo.
El poemario celebra las nuevas masculinidades, aquellas que apuestan por relaciones más sanas y horizontales, que se reconocen vulnerables y entienden que la verdadera fortaleza reside en el compromiso emocional y ético con los demás. De fondo resuena una invitación clara: abandonar los estereotipos que perpetúan las violencias y construir un modelo de hombría que honre la vida.
En Machos, el acto de cuidar se convierte en una postura ética. Para ello, Batista Márquez honra a quienes ejercen la paternidad desde la igualdad y, en el mismo gesto, interpela a quienes fueron educados bajo mandatos de dureza, silencios emocionales y de poder. Este libro no condena ni critica las masculinidades actuales; pretende abrir una puerta inexplorada. Invita a descubrir que la ternura no contradice la masculinidad, sino que la sana, la expande y la dignifica.
El mensaje de la autora es claro y contundente en sus poemas: la biología puede nombrarnos machos o hembras, pero es la humanidad —esa fuerza ética que nos habita— la que nos permite derribar fronteras, romper mandatos y convertirnos juntos, mujeres y hombres, en poesía.
















