Con jardín Heredia recordará por siempre a víctimas de Cinchona

El jardín Zen se ubica en el parque interno del edificio de Correos, es abierto al público, por lo que toda la familia herediana puede ir a disfrutarlo.

Un jardín muy especial se abrió en Heredia y permanecerá siempre abierto para que todos los Heredianos puedan disfrutarlo, se trata de un jardín zen, un lugar de meditación sobre la vida presente y la futura.

El jardín es un homenaje póstumo a quienes fallecieron en el accidente de Cinchona, que marcó la historia de los Heredianos. Pero no es un recuerdo de su muerte, sino de su vida, de su obra, porque fueron personas de gran empuje y coraje, que dieron lo mejor de sí para impactar la vida de sus familias, de sus comunidades y de la provincia.

El proyecto fue impulsado por la vicealcaldesa Olga Solís, con el respaldo del alcalde, José Manuel Ulate, y el apoyo del sector privado, que con su aporte permitieron concretar la obra.

Durante la inauguración del jardín Zen participaron familiares de las víctimas, así como sobrevivientes de la tragedia, quienes no pudieron ocultar sus lágrimas al reencontrarse y sentir la ausencia de quienes partieron inesperadamente hacia el más allá.

El jardín Zen data del siglo XII, de la cultura japonesa, representa el camino de la vida, de allí la importancia de cada uno de los elementos que lo componen”, explicó la arquitecta a cargo del proyecto, Amalia Jara.
El elemento tierra es el suelo, el camino que se recorre a lo largo de la vida, con sus curvas que representan cambios para bien, o momentos difíciles.
Los montículos de roca, representan los obstáculos que aparecen en el camino y se deben superar para continuar, algunos pequeños, otros más grandes.
Las plantas verdes son la esperanza, y por ello surgen de entre las rocas, porque el dolor causado por los momentos difíciles tiene un propósito, y siempre habrá esperanza aun en medio de la tragedia y el dolor más profundo, como es la pérdida de un ser amado.

El agua representa la evolución, debe fluir siempre, porque la vida está en permanente evolución, nunca estancada, aun cuando se fallece, porque no es el final, sino el cambio de estado, de la vida terrenal a la espiritual.
El fuego está representado por las luminarias, una por cada víctima, que juntas muestran el camino a recorrer cuando se sienta la necesidad de recordarlas, de sentir su presencia.

Lo simbólico del jardín ofrece a la familia Herediana un espacio para meditar, sobre su propia vida y la de sus seres queridos, y será lugar de encuentro de quienes hoy lloran a sus familiares, para ofrecerles en él un espacio de confortación.

El jardín Zen se ubica en el parque interno del edificio de Correos, es abierto al público, por lo que toda la familia Herediana puede ir a disfrutarlo.
Los familiares de las víctimas del accidente, recibieron una planta como parte del homenaje póstumo a los fallecidos.
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