La historia empresarial de Yeremy Marín comenzó mucho antes de fundar su primera compañía. Desde niño acompañaba a su padre, quien vendía ropa de casa en casa, y así aprendió de manera natural a conversar con las personas, escuchar sus necesidades y generar confianza.
Estudió Administración de Empresas y desarrolló una carrera en ventas dentro de compañías internacionales. Sin embargo, una oportunidad inesperada lo llevó en 2005 a fundar, junto con su esposa, Soluciones 506.
Lo que comenzó con tres personas dedicadas a digitalizar documentos llegó a convertirse en una operación con cientos de colaboradores y servicios de tercerización de personal, mensajería y transporte empresarial. En ese recorrido, Marín aprendió a reconocer las oportunidades y a crecer junto con otros pequeños empresarios.
Su trayectoria ha estado marcada por el entusiasmo para emprender, pero también por momentos de incertidumbre, transformaciones profundas y decisiones familiares. En medio de ese camino encontró en BNI una comunidad que, según afirma, ha sido fundamental para su formación, sus negocios y su manera de relacionarse con otros empresarios.
Actualmente es CEO de Holding506, conferencista TEDx y empresario con más de 20 años de experiencia construyendo ecosistemas de negocios.
¿Cómo nació su vocación empresarial?
Crecí en una familia en la que las ventas eran parte de la vida cotidiana. Mi papá era polaco y vendía ropa en las casas. Desde la escuela y el colegio lo ayudaba, por lo que me fui involucrando de una forma muy natural en el mundo comercial.
Luego estudié Administración de Empresas y trabajé durante varios años en ventas. Una de mis grandes escuelas fue una compañía que comercializaba equipos y programas tecnológicos para bancos y empresas privadas en Costa Rica, Honduras y El Salvador.
Posteriormente trabajé en Panasonic y Nestlé, pero en 2005 surgió la oportunidad de brindar un servicio de digitalización para un banco. Conversé con mi esposa y decidimos crear una sociedad. Como durante mis viajes siempre marcaba el código 506 para llamarla, llamamos a la empresa Soluciones 506.
Comenzamos con tres personas. Años después ya teníamos 60 colaboradores y tuve que decidir si continuaba con mi carrera ejecutiva en Nestlé donde estaba muy bien o me dedicaba completamente al emprendimiento, y bueno, elegí el emprendimiento.
¿Qué significó dejar una empresa consolidada para asumir ese riesgo?
Fue una decisión muy fuerte. Tenía un buen puesto, beneficios, vehículo y reconocimiento por mi desempeño en ventas. Además, acababa de nacer nuestro primer hijo.
Sin embargo, comprendí que debía tomar una decisión. Renuncié y me dediqué a la empresa, aunque dependíamos prácticamente de un solo cliente. Eso me obligó a buscar nuevas oportunidades.
Comenzamos a ofrecer mensajería, transporte de personal y tercerización. Muchas veces no tenía todos los recursos, pero buscaba personas que pudieran trabajar conmigo. Así fui creando una red de pequeños transportistas que crecieron junto con nosotros.
Nunca quise ser el único beneficiado. Me producía una enorme satisfacción observar cómo una persona comenzaba con una buseta, luego compraba otra y posteriormente generaba empleo. Siempre me ha gustado construir negocios en los que más personas puedan prosperar.
En su etapa de mayor expansión, las empresas del grupo llegaron a reunir alrededor de 600 colaboradores. Marín también desarrolló negocios relacionados con su afición por las motocicletas Vespa y con la representación de vehículos de la marca italiana Piaggio.
¿Cuándo apareció BNI en su vida?
Ingresé en 2018 a BNI, fue de una forma muy curiosa ese acercamiento, yo vivía en San Joaquín de Flores y necesitaba cambiar un mueble de la cocina, le pedí una recomendación a un amigo, el muchacho llegó a tomar las medidas para el mueble y entre la conversación terminó invitándome a una reunión de BNI, le dijo, pero eso no es de pirámides y esas carajadas, verdad.. y bueno fui.
Me encantó y me afilié sin pensarlo mucho. Durante el primer año no recibí una sola referencia de negocio.
Pude haberme retirado y pensar que aquello no funcionaba, pero decidí permanecer, participar y construir relaciones. En 2019 ingresó al capítulo un miembro que trabajaba en una empresa transnacional. Me invitó a participar en una contratación para brindar transporte a sus colaboradores. Ganamos el contrato y se reportó un “Gracias por Negocio Concretado” de aproximadamente 700 mil dólares. Durante mucho tiempo fue una de las referencias más grandes registradas en BNI.
¿Qué aprendió de esa primera gran referencia?
Aprendí que hay que tener paciencia, sembrar y construir confianza. Si me hubiera retirado seis meses después de ingresar, habría perdido esa oportunidad.
Muchas personas creen que con pagar la membresía comenzarán a recibir negocios inmediatamente, pero BNI no funciona de esa manera. La afiliación es solamente el primer paso.
Hay que invertir tiempo en conocer a los demás, realizar reuniones uno a uno, participar en las capacitaciones, explicar claramente lo que uno hace y, sobre todo, buscar oportunidades para ayudar a los compañeros.
Cuando las personas conocen su trabajo y confían en usted, pueden recomendarlo con tranquilidad. Las referencias son consecuencia de esa confianza.
¿Qué representa actualmente BNI para sus empresas?
Llevo aproximadamente ocho años en la organización y las referencias recibidas por medio de compañeros de mi capítulo y de otros capítulos representan hoy una facturación mensual cercana a los 250 mil dólares.
Es un monto muy importante, pero BNI significa mucho más que ventas. Es una comunidad de empresarios que caminamos y crecemos juntos.
También es una escuela de formación empresarial. Me ha proporcionado conocimientos, capacitación y herramientas que no tenía cuando comencé. Me ha ayudado a madurar como empresario y a comprender mejor el valor de las relaciones profesionales.
Además, me ofrece una red de proveedores que compartimos un código de ética y una filosofía basada en “Ganar dando”. Si necesito un servicio, sé que puedo encontrar dentro de la organización a una persona conocida y respaldada por otros miembros.
Usted afirma que los miembros pueden convertirse en una fuerza de ventas. ¿Cómo funciona?
En nuestro capítulo somos cerca de 40 miembros. Eso significa que puedo tener alrededor de 40 personas capaces de reconocer una oportunidad para mi empresa.
Pero primero debo capacitarlas. Tengo que explicarles qué hago, cuál es mi cliente ideal y qué problema puedo resolver. Al mismo tiempo, yo debo conocer sus empresas para identificar oportunidades para ellos.
Cuando escucho a una persona comentar una necesidad y sé que uno de mis compañeros puede ayudarla, inmediatamente los conecto. No lo hago solamente para cumplir una meta, sino porque conozco al proveedor y confío en que puede resolver el problema.
Ese encadenamiento se vuelve orgánico. Todos nos convertimos en parte de la fuerza comercial de los demás.
¿Cómo lo acompañó BNI durante los momentos difíciles?
La pandemia golpeó fuertemente nuestros negocios. Mi esposa tuvo que cerrar el preescolar que había desarrollado durante 15 años y también cerramos el emprendimiento relacionado con las motocicletas.
Posteriormente recibimos una oferta para vender el 90% de Soluciones 506. Después de analizarla en familia, aceptamos. Me mantuve como socio consultor y conservamos el modelo de trabajar con pequeños transportistas.
También continué desarrollando nuevos proyectos, entre ellos De Tribu, junto con mi socio Gabriel Zamora Baudrit.
En todos esos cambios BNI permaneció como una plataforma segura. Los negocios pueden transformarse, venderse o cerrar, pero las relaciones, el aprendizaje y la comunidad continúan. Por eso sé que cualquier proyecto que emprenda tendrá a BNI como parte de su estrategia.
¿Cómo ha llevado esa experiencia a su familia?
BNI ya forma parte de nuestra vida familiar. El año pasado llevé a mi hijo mayor a una convención internacional en Sídney, Australia, para que comenzara a comprender el valor del networking.
También converso sobre estos temas con mis hijas menores. Quiero formar una nueva generación que entienda que los negocios no se construyen únicamente vendiendo, sino creando confianza, ayudando a otras personas y desarrollando relaciones de largo plazo.
BNI permite pensar más allá de Costa Rica. No se limita a un capítulo o a un país; brinda acceso a una red mundial. Quiero que mis hijos comprendan que pueden desarrollar sus proyectos sin imponerse fronteras.
¿Qué le diría a un empresario que todavía duda de ingresar?
Le diría que BNI funciona, pero hay que llegar dispuesto a trabajar. No se trata de pagar por una silla y esperar que los demás entreguen referencias.
Hay que participar, capacitarse, hacerse visible, conocer a los compañeros y permitir que ellos también conozcan profundamente nuestro negocio. La confianza no aparece de inmediato; se construye con presencia, cumplimiento y generosidad.
He visto emprendimientos comenzar desde cero y convertirse en grandes empresas. También he encontrado personas que me han ayudado a crecer y a quienes yo he podido apoyar.
BNI ha sido una de las decisiones más importantes que he tomado en mi vida. Es una inversión de la que nunca me voy a arrepentir.
Para mí es comunidad, formación, crecimiento y acceso al mundo. Es un lugar donde puedo aprender, desarrollarme y compartir con otros parte de lo que Dios me ha dado. BNI es parte de mi vida y espero continuar en esta organización el resto de ella.
















