COMPRENDER CÓMO APRENDE CADA NIÑO PUEDE MEJORAR EL ESTUDIO EN CASA

La Fundación La Casa de los Niños advierte que la hora de estudio se ha convertido en uno de los momentos de mayor tensión dentro de muchos hogares. Identificar cómo aprende cada niño y aplicar estrategias adecuadas no solo mejora el rendimiento académico, sino también la convivencia familiar.

Marzo, 2026. En numerosos hogares, el momento de estudiar genera discusiones y estrés. Padres que regresan cansados del trabajo intentan apoyar con tareas, mientras los niños llegan agotados o desmotivados tras la jornada escolar. Esta combinación, con frecuencia, termina afectando tanto el proceso educativo como el ambiente familiar.

La psicóloga y directora ejecutiva de la Fundación La Casa de los Niños, Catalina Chaves Fournier, señala que esta situación es cada vez más común y muchas veces responde a creencias equivocadas sobre el aprendizaje.

“Muchos padres creen que estudiar implica pasar largas horas seguidas frente a los cuadernos, pero el cerebro, especialmente el infantil, no funciona así. Cuando un niño estudia demasiado tiempo sin pausas, aparece el cansancio mental y el aprendizaje pierde eficacia”, explicó.

Desde la psicología educativa se recomienda organizar el estudio en bloques cortos. Una estrategia sencilla consiste en trabajar entre 20 y 25 minutos y luego realizar pausas de cinco minutos. Durante esos descansos, es importante que el niño se levante, se mueva o cambie de actividad para recuperar la concentración.

Esta metodología resulta especialmente útil para niños con dificultades de atención, como en casos de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). “Obligar a un niño a permanecer sentado durante horas no mejora el aprendizaje; en muchos casos solo genera rechazo hacia el estudio”, advirtió la especialista.

CADA NIÑO APRENDE DE FORMA DIFERENTE

Otro aspecto clave es entender que no todos los estudiantes aprenden de la misma manera. Según la especialista, cuando un niño presenta dificultades para estudiar, no necesariamente se trata de falta de capacidad, sino de que aún no se ha identificado su forma de aprendizaje.

Algunos niños comprenden mejor mediante recursos visuales como esquemas, dibujos o colores. Otros aprenden con mayor facilidad al escuchar explicaciones o repetir la información en voz alta. También existen quienes asimilan mejor los contenidos a través de la práctica, resolviendo ejercicios o trabajando con ejemplos.

Observar cómo el niño logra entender y recordar mejor la información permite ajustar las estrategias de estudio. Cuando el método coincide con su forma de aprendizaje, el proceso se vuelve más sencillo y efectivo.

ESTRATEGIAS SEGÚN LA FORMA DE APRENDIZAJE

En casa, los padres pueden aplicar herramientas prácticas según el estilo de aprendizaje del niño:

  • Visual: uso de esquemas, mapas conceptuales, colores, dibujos, gráficos o videos educativos.
  • Auditivo: lectura en voz alta, explicaciones, preguntas y respuestas o grabaciones para repasar.
  • Práctico: resolución de ejercicios, elaboración de resúmenes, uso de ejemplos o juegos educativos.

Además, la tecnología puede convertirse en una aliada si se utiliza con fines educativos, mediante aplicaciones, videos o herramientas digitales que faciliten la comprensión.

EL ROL DE LOS PADRES: ACOMPAÑAR, NO PRESIONAR

La especialista enfatiza que el papel de los padres no es sustituir al docente, sino acompañar el proceso de aprendizaje. Cuando el estudio se convierte en un espacio de tensión constante, el vínculo familiar puede verse afectado.

Antes de iniciar las tareas, dedicar unos minutos a conversar con el niño sobre su día o cómo se siente puede generar un ambiente más positivo. Este acercamiento favorece la disposición para aprender.

Entre las recomendaciones prácticas se destacan:

  • Establecer horarios de estudio claros y realistas
  • Dividir el tiempo en bloques con pausas
  • Observar cómo aprende mejor cada niño
  • Pedirle que explique lo aprendido
  • Valorar el esfuerzo, no solo los resultados

La Fundación La Casa de los Niños trabaja con familias brindando herramientas para acompañar el proceso educativo sin generar presión adicional. De acuerdo con la especialista, cuando el estudio deja de ser un motivo de conflicto y se convierte en un espacio de apoyo, los niños no solo aprenden mejor, sino que también se fortalece la relación con sus padres.

Comentarios de Facebook