Preocupado por el aumento de denuncias por maltrato animal en el país, el educador pensionado Luis Aguilar Villarreal, vecino de San Rafael de Heredia, ha decidido seguir enseñando, esta vez fuera del aula. Su nueva misión: que el respeto por los animales se aprenda desde la infancia.
Amante de los animales y convencido del poder transformador de la educación, don Luis está elaborando un proyecto de ley para presentar ante la Asamblea Legislativa. Su objetivo es claro: incluir la educación sobre bienestar animal como parte del currículo oficial desde la etapa preescolar.

“Si bien es importante contar con leyes que castiguen el maltrato animal, estas son solo un paliativo. La verdadera solución está en formar ciudadanos más conscientes desde pequeños”, afirma.
Aguilar, quien dedicó toda su vida a la enseñanza, considera que la educación es la herramienta más poderosa para generar cambios duraderos. Por eso, su propuesta busca que los niños aprendan desde temprana edad sobre las necesidades, el respeto y el cuidado que requieren los animales de compañía. A su juicio, sensibilizar a los más pequeños es la mejor vía para llegar a los hogares y transformar la relación de las personas con los animales.

Además, don Luis insiste en que el bienestar animal debe abordarse de forma integral. Por ello, considera fundamental que también se enseñe sobre la importancia de la castración en animales que no tienen hogar, como una medida para reducir su reproducción descontrolada y evitar su sufrimiento.
Su proyecto contempla, además, la búsqueda de alternativas de financiamiento para fortalecer albergues que puedan brindar atención veterinaria a estos animales, especialmente cuando se enferman o son víctimas de accidentes de tránsito. Estas instituciones, sostiene, deberían contar con recursos permanentes para llevar a cabo campañas de vacunación y garantizar la salud de los animales sin dueño.
“Si los animales callejeros están en buena condición de salud, se reducen los contagios a otros animales y se mejora su calidad de vida, además, es mucho más fácil que una familia quiera adoptarlos si saben que están castrados, vacunados y no representan un riesgo para sus otras mascotas”, asegura.
Su iniciativa ya ha despertado el interés de algunos sectores educativos y organizaciones defensoras de los derechos de los animales, quienes reconocen el valor de fomentar una cultura de empatía y responsabilidad desde las aulas.
Don Luis no se detiene, y aunque ya no enseña en un salón de clases, sigue comprometido con formar una mejor sociedad, una donde también los animales sean respetados y protegidos.



