Autora: Rita González, Licda. en Trabajo Social y Máster en Gerontología, Gestora del Programa de Investigación y Documentación de AGECO.
La Asociación Gerontológica Costarricense (AGECO) continúa promoviendo iniciativas de educación gerontológica y labores estudiantiles con la finalidad de desarrollar espacios educativos no formales que cumplan un rol de acompañamiento y aprendizaje para la población mayor y su contexto.
En Costa Rica, el deterioro cognitivo afecta cerca de 40.000 personas, y existe una fuerte correlación entre bajo nivel educativo, riesgo social y mayor deterioro. (Sánchez-González LR, Marín-Mora A., 2016, Rev Hisp Cienc Salud).
Lo anterior representa un reto que va más allá del ámbito médico – clínico. Lo que hace fundamental identificar de manera oportuna los síntomas iniciales y analizar las alternativas de tratamiento, así como promover el mantenimiento de la reserva física y cognitiva de las personas antes, durante y después de un diagnóstico positivo. Resulta igualmente necesario consolidar redes de apoyo que acompañen de forma integral a personas mayores, sus familias y personas cuidadoras.

En este escenario, la educación gerontológica adquiere una relevancia extraordinaria; dado que la participación en estos espacios permite el desarrollo de conocimientos, habilidades y competencias, las cuales resultan vitales para que las personas continúen manteniendo su calidad de vida a pesar de los efectos de la enfermedad.
Estos espacios también contribuyen a combatir los prejuicios, y a fomentar una conciencia social más profunda acerca de la realidad del deterioro cognitivo. Así, sus acciones no solo favorecen la prevención también dignifican el proceso de envejecimiento, brindando espacios de aprendizaje y de apoyo.
Los espacios educativos y recreativos, impulsados por AGECO, permiten que de forma preventiva las personas mayores puedan tener acceso a salud mental, estimulación cognitiva, músico terapia, actividad física y vinculación con el arte. Todas estas posibilidades contribuyendo a la preservación de la memoria, mejora de la movilidad y la convivencia con otras personas (fortalecimiento del Tejido Social).
Asimismo, desde la organización, se promueve la participación del estudiantado en iniciativas educativas y recreativas de trabajo libre; esto les posiciona como un agente de cambio, capaz de tender puentes intergeneracionales y consolidar una cultura de cuidado compartido. Reconocer y respaldar todas estas iniciativas representa una apuesta por un futuro en el que la prevención del deterioro cognitivo refuerza sus bases en la solidaridad, la educación y la recreación, contribuyendo a mejorar la calidad de vida de las personas adultas mayores y de quienes les rodean.






