viernes, julio 10, 2026

AMAR TAMBIÉN ES CUIDAR: LA TECNOLOGÍA QUE DA SEGURIDAD AL ADULTO MAYOR SIN QUITARLE SU INDEPENDENCIA

Cuidar a una persona adulta mayor no debería significar encerrarla, limitarla o hacerla sentir incapaz. Muchas veces, por amor y preocupación, las familias terminan reduciendo la libertad de sus seres queridos: les piden que no salgan solos, que no caminen hasta la pulpería, que no paseen al perro o que no se alejen de la casa, no porque quieran controlarles la vida, sino porque temen que algo les ocurra y no puedan pedir ayuda.

Pero ¿cómo cuidar sin quitar autonomía? ¿Cómo dar tranquilidad a la familia sin hacer sentir inútil a la persona adulta mayor? ¿Cómo permitirle seguir viviendo con libertad, pero con una red de apoyo siempre disponible?

Esa es la necesidad que atiende una solución tecnológica ofrecida en Costa Rica por MD Link, empresa representada por Felipe Robert, que desarrolla herramientas digitales para distintos sectores, entre ellos salud, logística, seguridad y cuidado de personas.

Se trata de un dispositivo portátil, pequeño, cómodo y discreto, que puede llevarse en la cintura, similar a un beeper moderno, o colgado al cuello. Su tamaño permite que no incomode, que se vea bien y que acompañe a la persona en su rutina diaria, dentro o fuera de la casa.

La solución está pensada como una especie de “ángel de la guarda” para el adulto mayor: funciona las 24 horas, los 7 días de la semana, y permite mantener comunicación, ubicación y alertas de emergencia en caso de que algo suceda.

El dispositivo cuenta con GPS, lo que permite saber dónde se encuentra la persona. Esto es especialmente importante en casos en los que un adulto mayor sale a caminar, va a hacer un mandado, pasea a su mascota o se desorienta y no recuerda cómo regresar a casa. En una situación así, puede comunicarse con su familiar o cuidador, quien puede ver su ubicación y ayudarle a orientarse.

La herramienta no depende únicamente de que la persona presione un botón. Si la persona sufre una caída, pierde el conocimiento o no puede pedir ayuda por sí misma, el sistema puede generar una alerta automática al cuidador o familiar responsable y, al mismo tiempo, activar la comunicación con su cuidador o un familiar que él elija para solicitar asistencia, sin que la persona deba accionarlo o hablar.

Esto marca una gran diferencia frente a otras soluciones que funcionan únicamente dentro del hogar o  requieren que la persona pueda moverse hasta una botonera. En una emergencia real, muchas veces la persona no logra levantarse, no alcanza el teléfono o no tiene forma de explicar lo que ocurrió. Por eso, contar con una alerta automática puede ser decisivo.

Felipe Robert explicó que la propuesta no busca limitar la vida del adulto mayor, sino darle más confianza para seguir activo. “No queremos que la seguridad sea solo dentro del hogar, porque eso también puede convertirse en una cárcel. La idea es que la persona pueda salir, caminar y vivir con mayor tranquilidad”, señaló.

Esa tranquilidad también alcanza a las familias. Muchas personas viven con la preocupación constante de dejar solo a su papá, mamá, abuelo, abuela o familiar adulto mayor. Algunas incluso reducen sus jornadas laborales, rechazan oportunidades de crecimiento o deben pagar servicios de cuido por más horas de las que realmente podrían necesitar, solo por el miedo de que ocurra una emergencia y nadie se dé cuenta a tiempo.

En ese sentido, esta tecnología puede ayudar también a reducir costos familiares. No sustituye el cariño, la compañía ni la atención humana, pero sí puede convertirse en un apoyo para que el cuidador o familiar tenga mayor tranquilidad, especialmente en momentos en los que la persona adulta mayor permanece sola por algunas horas.

El dispositivo permite crear perímetros o “cercas digitales”. Por ejemplo, una familia puede definir un área segura alrededor de la casa, el barrio o el centro de atención. Si la persona sale de esa zona, el sistema puede generar una alerta. Esto resulta útil cuando se trata de adultos mayores que aún desean movilizarse, y requieren una supervisión preventiva.

También cuenta con comunicación bilateral, es decir, permite realizar una llamada con el dispositivo. Si una persona se siente perdida, insegura o necesita apoyo, puede presionar el botón y comunicarse. Para un adulto mayor, sentirse desorientado también puede ser una emergencia, aunque no haya una lesión física.

Más allá de la respuesta ante incidentes, la herramienta tiene un valor preventivo. Después de una caída o un susto, muchas personas adultas mayores comienzan a perder confianza. Dejan de salir, reducen su actividad física, se vuelven más sedentarias y empiezan a depender cada vez más de otros. Esa pérdida de autonomía puede afectar no solo su salud física, sino también su bienestar emocional.

Por eso, la seguridad no debe verse únicamente como una reacción ante una emergencia, sino como una forma de prevenir el deterioro, mantener la independencia y prolongar la calidad de vida.

La solución también puede ser de gran valor para municipalidades, residencias de adultos mayores, asociaciones solidaristas, colegios profesionales y empresas que buscan ofrecer beneficios reales a sus colaboradores. Hoy muchas familias no solo cuidan niños; también cuidan padres, madres, tíos, abuelos o personas adultas mayores que viven solas o necesitan acompañamiento parcial.

Una empresa que ofrece este tipo de apoyo a sus trabajadores no solo mejora su bienestar, sino que también puede reducir ausencias, preocupaciones y cargas emocionales. Cuando una persona sabe que su familiar cuenta con un sistema de alerta y ubicación, puede trabajar con mayor tranquilidad.

MD Link nació en 2022 y ha desarrollado soluciones tecnológicas para diferentes ecosistemas, incluyendo salud, seguridad, logística y cuidado. La empresa trabaja con instituciones, organizaciones y clientes privados, ofreciendo herramientas adaptadas a las necesidades de cada sector.

En el caso del adulto mayor, la propuesta es clara: cuidar no debe significar quitar libertad. La tecnología puede ayudar a que una persona siga caminando, visitando lugares cercanos, haciendo pequeñas actividades y manteniendo su independencia, mientras su familia conserva la tranquilidad de saber que, si algo ocurre, recibirá una alerta a tiempo.

Porque amar también es cuidar. Y cuidar bien no siempre significa tener a alguien encerrado en casa, sino darle las herramientas para vivir con seguridad, dignidad y autonomía.